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Aire acondicionado vs ventilador: ¿de qué lado estás?

Cuando el aire parecía haber ganado la pulseada, el noble ventilador empieza a recuperar terreno este verano por cuestiones de bolsillo, pero también ambientales.

11 de Enero de 18 . 14:04hs
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Pedro Guevara

Ante la sofocante ola de calor que acosa a gran parte de la Argentina, una grieta divide al país: ¿ventilador o aire acondicionado?

El dilema sobre qué dispositivo elegir a la hora de combatir las cada vez más altas temperaturas se repite cada verano: de un lado se paran los fundamentalistas del aire acondicionado, esos que no funcionan sin sentir la temperatura ambiente a -máximo- 24º. Del otro lado, resisten los que padecen los efectos del gélido A.C. y en su lugar prefieren las bondades del noble ventilador.

Y si bien en los últimos años –con el abaratamiento de los equipos domiciliarios y los planes en cuotas– el aire acondicionado parecía haber ganado la pulseada, el tradicional ventilador comienza a recuperar terreno en las preferencias de los argentinos por cuestiones de bolsillo, pero también ambientales.

La invención del ventilador, tal como lo conocemos hoy, se remonta a 1880 en Estados Unidos, cuando se lo empezó a utilizar para enfriar fábricas y hoteles de Nueva York. No tardaría mucho en popularizarse en los hogares de todo el mundo. 

¿Cuáles son sus ventajas? Según los expertos consultados por ACONCAGUA, los ventiladores consumen hasta un 90% menos de energía eléctrica que el aire acondicionado: hay diversos modelos, pero por poner un ejemplo, mientras que mantener prendido un equipo de aire de 2500 frigorías gasta 1,8 kilovatio/hora, un ventilador de techo de 80 Watts consume apenas 0,080 k/h.

Un ventilador consume hasta un 90% menos de energía eléctrica que un aire acondicionado

Con las ascendentes tarifas eléctricas en ciudades como Buenos Aires, para los que votan con el bolsillo la elección es evidente. Sin embargo, también conviene considerar en la ecuación el factor medio ambiental.

Tanto los gobiernos –recordar el ya célebre pedido de Mauricio Macri de mantener el aire a 24º–como prestigiosos organizaciones ambientales reclaman por un uso responsable del aire acondicionado… y promueven el uso del ventilador.

“Con la llegada de las altas temperaturas veraniegas aumenta el uso masivo del aire acondicionado. En consecuencia, se incrementan las emisiones de dióxido de carbono y sube la temperatura exterior de las grandes ciudades debido al calor emitido por estos aparatos”, sostiene un informe de la World Wildlife Fund (WFF).

Para refrigerar los espacios interiores y no agravar el efecto invernadero, la propia WWF propone el uso de los ventiladores de techo, mejorar la ventilación natural y reducir el uso de la iluminación artificial. “El uso de ventiladores de techo en lugar de equipos eléctricos de aire acondicionado representa un ahorro de 300 kilos de CO2 durante el verano”, calculan desde la ONG.

Al respecto, en el marco de la crisis energética que atraviesa la Argentina, el verano pasado la Subsecretaría de Ahorro y Eficiencia Energética, aseguró que si los argentinos tuvieran los aires acondicionados en 24 grados se ahorraría la energía equivalente a 211 mil hogares.

“Claramente no estás favoreciendo al desarrollo sustentable si prendés el aire acondicionado porque gasta mucha más energía que un simple ventilador”, afirma a ACONCAGUA Máximo Mazzocco, titular de Eco House, una organización cuyo objetivo principal es promocionar la sustentabilidad a través de la educación y la concientización ambiental.

Pero agrega: “Lo que hace el ventilador es simplemente tirar brisas, en cambio el aire acondicionado enfría mucho más y gasta más energía”. 

El ventilador reduce entre 2 y 3 grados la temperatura ambiente.

Es que con temperaturas cercanas a los 40º en algunas zonas del país, no hay ventilador que aguante, claman los defensores del aire acondicionado. Tienen sus razones: por más sustentable que sea, el ventilador apenas remueve el aire que tenemos cerca de nosotros por otro más fresco y así nos refresca. 

¿Cómo lo hace? Ayuda a acelerar el proceso de evaporación de la piel para pasar de estado líquido, en microgotitas al estado gaseoso, con el vapor de agua en el aire. El calor que cede el cuerpo produce una reducción de la temperatura equivalente a entre 2 y 3 grados de temperatura.

 

Los fundamentalsitas del A.C.

Ahora bien, para los que cada verano sufren el calor y prefieren el aire acondicionado a pesar de su impacto económico y ambiental, hay algunos puntos que vale le pena tener en cuenta.

En lo posible, los especialistas recomiendan usar los equipos electrónicos que tienen etiqueta de eficiencia energética “A”, que son los más eficientes y sustentables tanto en verano como en invierno. 

De qué hablamos cuando hablamos de eficiencia energética

“En Argentina lo que sucede en verano es que mucha gente usa el aire en simultáneo, lo pone a 20 grados, se genera un pico de potencia muy grande, la red eléctrica no lo puede soportar y por eso se generan los cortes de luz”, explica Daniel Benzaquen, consultor energético y especialista en sustentabilidad.

Además, sostiene: “Esto genera muchísimos gastos para las compañías y para el gobierno que está subsidiando la energía”.

Otra consideración no menor para el bolsillo, en particular, pero también para el patrimonio urbano, en general: los equipos de aire requieren una instalación de una unidad exterior en fachada, en espacios abiertos, que no solo es costosa sino que suele estropear casas y edificios estéticamente.

“Yo lo que recomendaría es usar el aire acondicionado en forma consciente, nunca a menos de 24 grados, únicamente en los días que es necesario y apagarlos siempre al salir del hogar”, precisa Benzaquen.

Ahora bien, también se puede refrescar la casa sin la necesidad de prender el ventilador o el aire acondicionado.  “Abrir la ventana donde la tenés que abrir, poner un toldo donde lo tenés que poner, bajar las persianas donde las tenés que bajar, con el objetivo de mantener la temperatura de la casa más o menos de una manera que sea confortable para todos”, sostiene Mazzocco.

Los más salomónicos argumentan que la solución al dilema está en la combinación de ambos. El ventilador de techo crea movimiento continuo del aire frío que genera el aire acondicionado y esto trae como resultado un consumo menor de energía.

Incluso en invierno, invirtiendo el sentido de giro del ventilador de techo, también se puede ahorrar dinero en la factura de la luz. Pero esa es otra cuestión; primero hay que pasar este sofocante verano.

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Domingo

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