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Santiago de Compostela: cada vez más argentinos en el Camino

La cantidad de peregrinos que viajan a Europa se triplicó en los últimos años. Conocé la hoja de ruta de un aventura espiritual única en el mundo.

23 de Junio de 17 . 13:15hs
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Yasmin Diamore

Una flecha amarilla indica el camino. No hay uno solo: son al menos nueve los senderos. Pero todos conducen a Santiago de Compostela.

El Camino de Santiago es una de las mayores peregrinaciones de occidente. En 2016 llegaron 277.854 personas de 146 países. Como mínimo caminaron unos 100 kilómetros, o pedalearon unos 200; como máximo, no hay máximo.

La Argentina se ubicó en el puesto número 18 y aportó 2.062 personas a la travesía. Casi el triple que cinco años atrás.

El registro diario lo lleva la Oficina de Acogida al Peregrino, parada final por la que nadie olvida pasar porque allí se entrega la “Compostella”, el certificado oficial donde constan los kilómetros recorridos y el nombre del recién llegado, en latín.

Caminar en grupo y conocer personas de todo el mundo es parte de la experiencia

Pero para llegar a la meta en la catedral de Santiago de Compostela, hay varios requisitos que cumplir.

“El Camino te elige, no elegís hacerlo”, dice Rosa. “Te llega en un momento de la vida y por algún motivo”, explica. “Dicen que uno no va al Camino de Santiago sino que es Santiago que te llama”, cuenta Eduardo.

Ambos son peregrinos argentinos que hicieron el Camino pero no se conocen. Rosa Volcoff tiene 49 años, es porteña y pedaleó 750 kilómetros por el camino francés en 2012. Eduardo Monje le lleva 20 años, es marplatense y caminó 500 por la misma senda pero en 2006, cuando, según cuenta, “acá no se sabía casi nada del Camino”.

La cantidad de argentinos en el Camino aumenta cada año

Eduardo se metió en foros españoles y empezó a preguntar de qué se trataba y qué había que llevar. De tanta consulta se hizo amigo peregrinos antes de haber llegado al punto de partida. Y también antes, se los encontró en Madrid.

Uno de ellos le regaló la Credencial del Peregrino, el documento que hay que sellar al menos dos veces por día para obtener la Compostella. “Para mi amigo el transoceánico”, le dijo al dársela y sin querer, lo bautizó como hoy todos en Facebook lo conocen.

En septiembre, Eduardo “Transoceánico” va a emprender el camino por sexta vez. Será a sus casi 70 años y va a caminar 700 kilómetros. Como ya es costumbre, lo va a hacer solo y con su mochila a cuestas pero, esta vez, va a pedir la Compostella a nombre de su nueva nieta. Está permitido: si la persona no puede hacer el Camino, alguien puede caminar en su nombre.

Eduardo Monje es uno de los 2000 argentinos que completó el Camino de Santiago en 2016. | FOTO: EDUARDO MONJE

Rosa estuvo a punto de no poder iniciar su aventura. Había empezado a entrenarse para hacerla con una amiga en bici cuando le diagnosticaron cáncer de mama. No la canceló; la postergó un año.

En febrero del 2011 la operaron, le hicieron quimioterapia y por último, rayos. A las sesiones iba en bici. Se seguía entrenando: “Mi cabeza estaba en el camino aunque nada indicaba que iba a poder hacerlo: no tenía salud, me redujeron a la mitad el contrato laboral y mi papá se enfermó”, dice. Pero tenía una certeza. “El camino me sacó la enfermedad de encima”, afirma, con la Compostella y su buena salud hace años en su poder.

Hoja de ruta

La flecha amarilla indica por dónde continuar. Los albergues municipales permiten pasar la noche y sólo piden una colaboración a cambio: unos 5 euros estarían bien; 10, son generosos. El ‘menú del peregrino’ ofrece entrada, plato principal, bebida y postre por unos 8 a 13 euros.

Todos esto se repite en cada una de las rutas: en la “primitiva” o la de “invierno”, con menos frecuencia. La más preparada y elegida es la francesa; en 2016 fue recorrida por el 63% del total de peregrinos.

Cualquiera sea la ruta, conviene ir con la mínima carga posible, recomiendan quienes más se cansaron.

Aunque se puede hacer trampa: por 3 euros hay servicios que en una ciudad cargan las mochila y en la próxima, donde parás a dormir, te la devuelven.

Mónica Griffiths la aprovechó porque ya sabía en qué lugares iba a frenar. El paquete que sacó tenía los hoteles reservados. Los albergues, en cambio, no admiten reservas: si llegás y no hay lugar, seguís caminando.

La vieira gallega es el símbolo del Camino de Santiago y se puede encontrar a lo largo de todo el recorrido.

“Con furia gastas 50 euros al día”, cuenta Mónica incluyendo souvenirs, hoteles y el servicio de valija puerta a puerta. “Con 35 alcanza”, reconoce en diálogo con ACONCAGUA.

Esta odontóloga y acaba de regresar. El 5 de mayo pisó tierra firme en Compostela después de hacer 100 kilómetros en seis días. “Entre los compañeros de viaje escuchás historias de vida tremendas, pérdidas, curaciones de enfermedades, pasar de estar postrado a estar caminando en menos de un año”, recuerda Mónica entre los testimonios de vida que levantó.

El gasto diario en promedio no supera los 50 euros

Su historia tiene algo menos de drama y más de búsqueda de una experiencia. Quizo desacomodarse, romper con la rutina, inspirada por la película estadounidense The Way.

El film, de 2010, narra una inspiradora historia protagonizada una colaboración de Martin Sheen y de su hijo en la vida real Emilio Estévez, en honor al Camino de Santiago.

Viaje espiritual

Los orígenes del recorrido tiene una fuerte connotación religiosa. La peregrinación nace en la Edad Media, cuando creyentes europeos empezaron a caminar a la ciudad de Santiago de Compostela, para venerar las reliquias del apóstol Santiago el Mayor.

A día de hoy, todavía es un requisito para obtener el certificado de la Compostella peregrinar “por motivos religiosos o espirituales”.

Sin embargo, Mónica no tuvo que mentir porque la última opción a rellenar en el formulario es haberlo hecho “con actitud de búsqueda”, según informa la Oficina de Acogida al Peregrino.

“Sabíamos que tenía una connotación espiritual y una raíz cultural profunda”, recuerda Viviana Real sobre su experiencia, que incluyó 500 kilómetros en bicicleta en 2011.

Ese año pasaron 726 argentinos por el Camino. Cinco años más tarde pasarían más del doble y casi el triple de argentinos: unos 2.062. Entre año y año, la cifra nunca dejó de aumentar.

Viviana reconoce “una adicción” al  recorrido que la hace querer volver. Se refiere a lo mismo que llevó a Rubén Cerio a armar un grupo en Facebook: “Argentinos en el Camino de Santiago de Compostela”.

El Camino se convierte en una suerte de adicción para muchos

Ahí se cuenta lo que se vive: son argentinos, están en camino y comparten lo que les va pasando. “A través de ellos revivo el mío”, explica su creador. Rubén caminó en 2015 y, hasta que vuelva, se deleita desde Rosario con lo que viven compatriotas.

En el grupo ya son 600 y están armando un encuentro de peregrinos en Villa Gesell. Será el 25 de julio, día del apóstol Santiago. Por supuesto, Eduardo “Transoceánico” estará presente.

La bici es otra alternativa para llegar a la meta: se pedalean nos 60 kilómetros diarios.

“El Camino se hace con el corazón, no con el cuerpo”, recuerda Rosa para barrer con cualquier duda. Ella lo cuenta con un cáncer vencido a cuestas. Para quien hizo el esfuerzo es una lección aprendida porque muchos se cruzan con abuelos de 80, padres que cargan niños, gente en silla de ruedas y personas con parálisis.

Al ritmo del bastón se la escucha por estos días caminar a Rosana Montano hacia Compostela. Acompaña a un grupo de 26 personas. Ella forma parte de la Asociación de Amigos del Camino de Santiago en Argentina que facilita la Credencial del Peregrino a todo aquel que quiera llegar al punto de arranque con la libreta en el bolsillo.

Además, la Asociación organiza salidas grupales y por eso, esta es la quinceava vez que Rosana encara hacia la tumba del Apóstol. Tiene 64 años y el 31 de mayo hará cumbre.

“Hay que vivirlo -dice Rosa- para poder entenderlo”.No hay una única forma de hacer el Camino, pero anticipa a quien se anime a la experiencia: “Siempre termina siendo un viaje espiritual”. ^^^

  • Claudia Cabail . 20:51hs

    Conmovedor y muy bueno.El caminante, por alguna razón, tiene su encuentro con el Señor y este Lo proteje y guía. El Es, El Está.

  • Dante . 22:11hs

    Hola Yasmin Cómo estás? qué lindo post! Te cuento que hice el Camino en 2015 y ha sido una increíble experiencia espiritual para mi. Mi compromiso continuo con escribir una novela espiritual cuya version impresa será presentada a mediados de julio en buenos aires y en breve estará traducida a 5 idiomas. Puedes encontrarme en http://www.campodelasestrellas.com y bajarte el PDF del libro o bien encontrarlo en Amazon https://www.amazon.es/gp/aw/d/1521288828/ref=mp_s_a_1_1?__mk_es_ES=ÅMÅZÕÑ&qid=1498266414&sr=8-1&pi=AC_SX236_SY340_QL65&keywords=el+campo+de+las+estrellas&dpPl=1&dpID=516SK4gcbnL&ref=plSrch
    Adicionalmente te comento que luego de Santiago peregrine a Jerusalén en israel y este año completo La terna con Roma x el camino de San Francisco​.
    Un saludo muy grande y quedamos en contacto! buen camino! Dante

  • norma hilda rojo . 09:39hs

    Me encantó!!!

  • Mor . 16:36hs

    Excelente nota!

  • Milagros . 15:36hs

    Hermoso artículo Yas!
    El Camino te elige, es tal cual! El año pasado fui voluntaria en la JMJ de Polonia y allí se comenzó a gestar la aventura de este año junto a otras voluntarias: este año hacemos el Camino en agosto! Te cuento a mi regreso!

  • Ricardo . 13:19hs

    Sin lugar a dudas por lo menos una vez en la vida debe ser enriquecedor hacerlo! gracias por la nota, aporta mucha info valiosa.

  • María rosa . 01:17hs

    En cto días lo recorress en bici y ctos harías por día Km

  • Mirta casassus . 18:04hs

    Hola me estoy preparando para ir en el 2018.me gustaría contactarme con alguien que lo haya hecho

Domingo

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