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Bazterrica: “Me gustaría que el ser humano se vea con todas sus complejidades”

La ganadora del Premio Clarín Novela habló con ACONCAGUA sobre su inquietante nuevo libro, Cadáver Exquisito, una distopía en donde el canibalismo está legitimado.

28 de Noviembre de 17 . 12:36hs
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Azul Zorraquín

La cita de Agustina María Bazterrica con ACONCAGUA, por expreso pedido de la autora ganadora de la vigésima edición del Premio Clarín Novela, es en café de una cadena de comidas saludables

La elección no resulta casual ya que su flamante novela, Cadáver Exquisito, nació a partir de su transición hacia el vegetarianismo.

La propia escritora lo reconoce: “Yo no creo en las casualidades, en todo caso las cosas se dan de forma causal”.

A horas de que el libro editado por el sello Clarín Alfaguara salga a la venta en todas las librerías del país, Bazterrica todavía intenta explicar –explicarse– el reconocimiento del jurado compuesto por Juan José Millás, Jorge Fernández Díaz y Pedro Mairal.

Cuenta que usó la fecha del premio como límite autoimpuesto, porque escribe de manera compulsiva. “Escribo desde pequeña sin conciencia de lo que es ser un escritor, y también un poco como una persona fóbica y bastante endogámica, que quiere escribir, leer y nada más”.

Admiradora de Clarise Lispector, Bazterrica también es licenciada en artes visuales y, en ese terreno, la cautiva la obra de Marcel Duchamp.

Y si pudiera vivir en un escenario ficticio, asegura que sería amiga de Ignatius Reilly, “el nefasto” que protagoniza La conjura de los Necios, la fascinante novela de John Kennedy Toole.

A los 43 años, la autora se impuso sobre más de 400 originales. Es que Cadáver Exquisito narra, seductora, cómo algunos seres humanos son criados y destinados a ser consumidos por sus congéneres en una realidad distópica.

Bazterrica es capaz de crear un mundo oscuro en el que se derriba el tabú de la antropofagia. Y lo hace con sus condimentos favoritos: cinismo y brutalidad, con salpicones de humor.

En su discurso ante el jurado de Clarín, pronunció una de sus frases de cabecera: “Para llegar rápido hay que ir solo, pero para llegar lejos hay que ir acompañado”. Anónima y de origen africano, la repite mientras se dispone a charlar con ACONCAGUA.

 

¿Cómo se dio tu transición hacia el vegetarianismo? ¿Fue este el germen de la novela?

La novela surgió a raíz de todas las conversaciones que tuve con mi hermano, chef de comida orgánica, sobre alimentación consciente y sobre slow food, como lo opuesto a fast food. Eso devino en que dejé de comer carne en el 2014, y como producto de todo eso, surgió la idea de la novela. Antes de eso comía carne regularmente, aunque cada vez me estaba dando un poco más de asco; los asados ya no los disfrutaba. Y así, desnaturalicé el consumo. Ese bife dejó de ser un bife para mí y pasó a ser el cadáver de un animal.

Y si bien el nombre, Cadáver Exquisito, refiere de manera cínica, casi irónica, al canibalismo, también refiere e de una técnica surrealista de creación colectiva. Pensé que quizás era una casualidad pero ya que no crees en ellas…

El título es polémico. Lo que sucede es que mucha gente no sabe lo que es el Cadáver Exquisito y le resulta muy atractivo. Yo lo pensé, primero, por la ironía de lo literal, y después, porque la novela esta atravesada por una reflexión filosófica acerca de la palabra; hay una parte de la novela que tiene que ver con una cosa lúdica. Me parecía que podía haber una conexión en ese sentido, pero sobretodo lo puse porque me parecía llamativo. Cuando lo presenté a Clarín no pensé que iba a ganar y tenía otras opciones de título.

La novela esta atravesada por una reflexión filosófica acerca de la palabra

¿Y qué hay de Hannibal Lecter, el seudónimo que elegiste para presentarte en el concurso?

En realidad yo le puse H. Lecter y todos los diarios lo interpretaron así. De todas maneras, es obvio que la H era por Hannibal. Me vi El silencio de los inocentes y toda la serie de Hannibal para inspirarme; antes de sentarme a escribir investigué bastante y la distracción era mirar Hannibal como la cosa más liviana. Los otros textos que leí eran más complejos. Entre otros, leí una tesis doctoral de Adolfo Chaparro, que se llama Pensar Caníbal; la novela Vegetariana, de la autora coreana Hang Kang; releí El entenado de Saer, que tiene escenas de canibalismo; y también Robinson Crusoe, que tiene algunos personajes caníbales. Creo que elegí un nombre que fuera irónico y un poco neutro. No quise poner un nombre que sugiriera que era una mujer; me pareció interesante sobre todo porque en el jurado eran todos hombres.

Bazterrica cuenta que su en transición al vegetarianismo surgió el germen para la novela. | FOTO: Azul Zorraquín

 

Cadáver exquisito es una distopía. En Matar a la niña, tu primera novela, aparece el mundo del revés, y en muchos de tus cuentos aparece la perversión, el maltrato, la brutalidad. ¿Esa es tu mirada del ser humano?

Una profesora de la facultad me dijo que mi libro de cuentos Antes del encuentro feroz, se podía enmarcar en las poéticas del extremo. Considero que tengo un estilo bastante extremista porque me interesa la denuncia; entender al otro, desencajar, porque a su vez, ese es el tipo de lectura que a mí me interesa. Busco que la gente reflexione. En mi cuento Rosa Bombón, por ejemplo, hablo sobre los mandatos que nos imponemos muchas mujeres al estar obsesionadas con algún hombre. Es toda una ironía y un suicidio que va siendo guiado como si fuese un libro de autoayuda en segunda persona; a la protagonista la van guiando para que se suicide porque el novio la dejó. Es una ironía a todas aquellas que, como mis amigas, hemos llorado porque el teléfono no sonaba. Hay que reflexionar un poco sobre eso, y pensar: ¿necesitamos estar realmente atadas a un hombre? Esta novela es la más extrema que escribí, de todos mis textos, y reflexiona acerca de la monstruosidad del ser humano.

¿Cuál es el criterio que determina la faena de humanos en tu novela? A quién se mata y a quién no? ¿Porqué?

Lo que plantea la novela, es que cuando aparece el virus “GGB”, los animales se vuelven incomibles. Y si bien no está ubicada en Argentina, hay ciertas marcas que remiten a nuestro país, y yo pongo un ejemplo específico: matan a dos bolivianos. Me pareció importante porque acá discriminamos mucho a nuestros hermanos latinoamericanos. La cuestión es que unos vecinos matan a estos bolivianos, se los comen, y eso instala la idea de que la carne es carne, no importa de donde venga. A partir de ahí, empiezan a faenar a los mas vulnerables: inmigrantes, humildes, etc, que es lo que pasa ahora en un plano simbólico.

¿Qué pasa con las relaciones sexuales en tu historia? 

Los personajes pueden tener sexo entre sí; lo que no pueden es tener sexo con las “cabezas”, “hembras”, humanos comestibles, porque son como animales. Surgen nuevas palabras y un diccionario inventado; a estos no se los llama “seres humanos”. En esta sociedad los humanos animalizados se reproducen por inseminación artificial y esto a su vez, abre el debate: ¿hasta dónde sos capaz de llegar para tener un bebé? Es un tema muy complejo y personal, yo creo que mientras el niño esté concebido desde el amor, casi todo es válido, aunque no estoy de acuerdo con ir a comprar un bebé, por ejemplo, porque además de ilegal me parece tremendo.

Para el premio Clarin Novela, la autora eligió un seudónimo irónico H. Lecter. | ILUSTRACIÓN: Azul Zorraquín

¿Y cómo sería tu utopía si habláramos de un futuro optimista?

Según la filosofía africana “Ubuntu”, no existe cruzarte con alguien y no saludarlo, por más de que no lo conozcas. Todos se saludan; el saludo es “te veo”. Nosotros no nos vemos normalmente. Entonces, idealmente, a mí me gustaría que el ser humano se empiece a “ver”, con todas sus complejidades. Lo que pasa, y lo que planteo en la novela, es que por más de que un sándwich de jamón y queso parece tan chiquito y festivo en un cumpleaños para niños, en realidad es parte de un cerdo que torturaron, mataron y filetearon. A mí me ha pasado de decir que soy vegetariana y que me sirvan lasaña de jamón y queso. ‘¿El jamón viene del jamonal?’, me pregunto. Creo que todos nosotros podemos tomar una decisión aunque esté naturalizada. Si todos los días naturalizamos que a alguien se lo puede despersonalizar, entonces lo podemos maltratar, violar, etc. No es un par. Idealmente, a mí me gustaría que todos entendamos que vivimos en un planeta, que es el único por ahora, y que todos somos terráqueos. Y que nadie quiere morir. Ni el cerdo, ni la jirafa, ni vos, ni yo. No sé como se puede dar la situación ideal, porque es difícil ver cambios radicales, pero yo por lo menos aporto desde donde puedo para generar conciencia.

Nadie quiere morir. Ni el cerdo, ni la jirafa, ni vos, ni yo

¿El mundo eventualmente se puede convertir en una distopía como Cadáver Exquisito, o El cuento de la criada, por ejemplo, de Margaret Atwood?

Yo creo que el mundo ya es un lugar así. Lo que pasa es que a las distopías las ves en distintos núcleos; están en distintos aspectos o situaciones. A El cuento de la criada lo ves en la trata de personas; las drogan, les pegan, las maltratan. Cadáver Exquisito lo tenés en casos puntuales de canibalismo si fuéramos a lo literal, y sino en el canibalismo simbólico de todos los días. En el subte alguien te golpea y por más de que parezca una estupidez, yo lo veo como una forma de violencia, por el tema de apropiarte de la energía del otro. También hay situaciones más extremas como la guerra, la precarización laboral y la violencia de género.

Dirigís un ciclo literario que se llama Siga al conejo blanco. ¿Qué significa exactamente para vos seguir al conejo?

El conejo representa para mí muchas posibilidades. Primero, me parece que la imagen de caer por un hueco es la imagen del arte y la literatura. Es entrar en otro universo diferente. Y yo vivo para eso; es el alimento del alma, que aunque suena muy cursi, es así. Es lo que me nutre. Y con respecto al ciclo en sí es una fuente de alegría, de amigos, de conocer escritores y artistas que no conocía, de leer contemporáneos que no había leído. Es pasarla muy bien y trabajar un montón; pero todo se relaciona con la felicidad.

Sigamos sobre la línea cursi… ¿qué es lo único que puede salvarnos de un futuro atroz?

Ser solidarios.

Y, por último, en este mundo mounstroso, ¿qué es lo que más aterra a Agustina María Bazterrica?

Dos cosas: el fanatismo y volverme loca. Volverme demente, porque la locura es tan incomprendida que sería tremendo quedar en manos de otros que no me entiendan. ^^^

Domingo

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