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Terapia por Skype: una realidad que avanza cada vez más

La terapia no se queda afuera del rol de la tecnología en el siglo XXI. En Argentina se abre un debate si su uso trae consecuencias positivas o negativas.

12 de Octubre de 17 . 14:06hs
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Pedro Guevara

La psicoterapia a distancia se remonta a los tiempos del fundador del psicoanálisis, Sigmund Freud, que trató a algunos de sus pacientes por correspondencia. Hoy lo reemplaza el Skype, el medio por el que cada vez más psicólogos y psiquiatras atienden en nuestro país.

En Argentina, uno de los países más psicoanalizados del mundo, se abre un debate si el uso de la plataforma online trae consecuencias positivas o negativas.

“Es diferente la terapia por Skype que la tradicional, en la primera, hay indicadores que faltan y depende bastante la calidad técnica de la comunicación. Si se usa la imagen se gana en datos paraverbales pero se corre el riesgo de delay o interferencias mayores. Usando solo la voz se parece más al uso del diván”, destaca Pablo Slemenson, psicoanalista de la Asociación Escuela Argentina de Psicoterapia para Graduados (AEAPG).

Este medio está teniendo tanta relevancia que hasta salió una serie “Web Therapy”, en la que la actriz Lisa Kudrow interpreta a una mujer que atiende a sus pacientes vía online en tan solo tres minutos.

El Skype permite acceder a las personas que se encuentran lejos o que por algún motivo no pueden llegar al consultorio.

Mariangela Galli, especialista en el método de biografía humana desarrollado por la psicoterapeuta y escritora Laura Gutman, opina al respecto: “Las ventajas del Skype están a la vista con el hecho de tener un encuentro terapéutico desde el lugar donde uno se encuentre”.

“Decidí hacer terapia por Skype porque es la única manera de atenderme con con el grupo y la línea de trabajo de Laura Gutman, la corriente que yo sigo, ya que las terapeutas viven en Buenos Aires y yo en Patagonia”, expresa Zulma Andrada, una paciente que recibe las sesiones por este medio.

Además, las videollamadas permite que tanto el cliente como el terapeuta se puedan ver en una amplia variedad de horarios. “Entre medio de mi agenda de trabajo o mientras mis hijos duermen en el cuarto de al lado logramos una cercanía de conexión en dos clicks”, confiesa la paciente Lorena Corteletti.

Sin embargo, este medio trae también sus desventajas: la expresión facial, el lenguaje corporal y el contacto visual son aspectos que no se ven en la terapia online. Esto puede tener un impacto negativo en los resultados, ya que el terapeuta no tiene oportunidad de observar e interpretar este tipo de cuestiones.

“Durante el encuentro el campo visual es mayor de manera presencial que utilizando el Skype, uno puede advertir cambios de posturas, movimientos de manos, de pies, el contacto físico mínimo en un consultorio puede acompañar un momento más difícil, como una palmada, acercar un pañuelo descartable, ofrecer un vaso con agua”, afirma Pablo Beretta, psiquiatra de la Asociación Argentina de Psiquiatras (AAP).

Aunque en la videoconferencia se pueda ver el rostro, para Beretta no es lo mismo, que dice: “Todavía el cerebro sigue creyendo más en la tridimensionalidad que en el plano de la imagen que le brinda el Skype. El cerebro entiende más realista lo real mismo, que la imagen de una computadora”.

Sin embargo, un informe publicado en el Journal of Technology in Human Service en el 2008, -una de las pocas investigaciones que existen sobre la efectividad de las terapias que usan herramientas como Skype-, reveló que la terapia por Internet es igual de efectiva que la que se hace cara a cara.

Se tomaron los datos de aproximadamente 9700 personas que recibieron el tratamiento durante unos meses y más del 50% dijeron haberse recuperado.

Por su parte, Galli cree que el Skype no interfiere en el vínculo: “Los resultados terapéuticos son idénticos en la terapia por Skype que en la presencial ya que se pueden establecer los mismos niveles de conexión entre consultante y profesional”.

Además, para muchos la sensación de estar presente frente a un psicólogo les resulta intimidante, sobre todo a los que se inician en la terapia. Estar en un contexto conocido y seguro, como la propia casa, puede favorecer a los pacientes para hablar de temas delicados, que en el trato cara a cara podrían mostrar limitaciones.

“En general la gente más joven presenta una situación más placentera en la terapia por Skype, es como si se sintieran más amparados por la distancia, la pantalla borra mucha veces las resistencias que tienen los pacientes”, explica Ona Sujoy, miembro titular de la Asociación Argentina de Psicología y Psicoterapia de Grupo (AAPPG).

Atenderse por Skype también ayuda en el manejo del dinero, al evitar el gasto del traslado o el mismo pago de la sesión puede llegar a ser más económico.  “A la gente le resulta mucho más barato atenderse con los pesos argentinos que lo que tienen que pagar en la moneda estando en Nueva York, o en Londres”, explica Sujoy.

Al mismo tiempo, el entorno adecuado como el confort, la iluminación o el mobiliario muchas veces no está presente en la modalidad online. Esta ausencia puede no permitir las condiciones óptimas para un buen desarrollo de la psicoterapia. “El propio ritmo del lugar en donde me estaba conectando interrumpió la conversación o nos distrajo, generando menos intimidad que en el consultorio”, asegura la paciente Corteletti.

Slemenson expresa al respecto: “El Skype requiere que los pacientes se hagan cargo del cuidado de la intimidad y privacidad. Esto, en las condiciones clásicas, está a cargo del terapeuta”.

Por lo visto, el Skype tiene sus ventajas y desventajas, el debate sigue abierto y tanto terapeutas como pacientes tienen diferentes posturas. La única certeza es que se está instalando cada vez más en la realidad de la gente. ¿Seguirá esta modalidad desplazando al diván en los próximos años? ^^^

Domingo

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