Antártida: increíble hallazgo de misteriosas criaturas similares a langostas a 1.500 pies bajo el hielo

Un equipo de científicos británicos ha informado de un hallazgo que desafía la intuición. Bajo una plataforma de hielo del mar de Weddell, a unos 1.500 pies de profundidad, nadan anfípodos que recuerdan a diminutas langostas. El entorno es de oscuridad perpetua, con agua a –2 °C y sin rastro de luz solar. Lejos de la imagen de un desierto biológico, emergen señales de un ecosistema sorprendentemente activo.

Un ecosistema oculto bajo el hielo

La perforación con agua caliente atravesó más de 450 metros de hielo compacto en la plataforma Filchner-Ronne. Cuando descendió la cámara, los investigadores observaron cientos de criaturas semitransparentes y de movimientos rápidos. Cada individuo medía entre 3 y 6 centímetros, y parecía orientarse en la penumbra con gran eficiencia.

Estas criaturas se desplazaban en enjambres densos, esquivando la lente del equipo como si defendieran un territorio. No mostraban señales de letargo, lo que sugiere un suministro de energía sostenido. Su mera presencia apunta a una cadena trófica más compleja de lo que dictaban las teorías.

Tecnología, paciencia y sorpresa

El éxito se debió a una logística pulcra y a una ventana de clima favorable. El taladro de agua caliente abrió un pozo estable, y la sonda envió video de alta resolución durante horas de operación. Entre el hielo y el océano se dibuja un corredor subglacial donde podrían converger corrientes cargadas de nutrientes.

“Esperábamos detectar solo microbios y quizá biofilm en las rocas, pero vimos enjambres de crustáceos sanos y activos”, relató un miembro del equipo del British Antarctic Survey. “Este escenario obliga a replantear la ecología bajo el hielo y su resiliencia”.

Claves de supervivencia de los anfípodos

La morfología sugiere adaptaciones a la oscuridad, con ojos reducidos y cutículas finas que optimizan el intercambio. Su nado ágil indica músculo eficiente y quizá un metabolismo más lento para ahorrar energía. El agua supersaturada de oxígeno, típica de masas frías, actuaría como aliado fisiológico.

La dieta probable combina partículas de fitodetritos transportadas por corrientes subglaciales y materia orgánica liberada por el hielo antiguo. También es posible un alimento de origen quimiotrófico, asociado a minerales y microbios del lecho marino. Ese mosaico sostendría una red discreta pero persistente de vida.

Por qué este hallazgo redefine la Antártida

Durante décadas se asumió que solo sobrevivían microorganismos en estos ambientes austeros, con energía extremadamente escasa. La evidencia actual sugiere un sistema más diverso, capaz de amortiguar cambios y sostener poblaciones móviles. Las implicaciones atraviesan la biología polar, la oceanografía y la búsqueda de vida en mundos helados.

  • La vida compleja puede prosperar con muy poca luz y energía mayormente alóctona.
  • Las corrientes subglaciales podrían transportar más nutrientes de lo que predecían ciertos modelos.
  • La biodiversidad antártica es mayor y su distribución más heterogénea.
  • Existen paralelismos con Europa o Encélado, donde océanos ocultos serían habitables.
  • La plataforma de hielo funciona como escudo térmico y como filtro ecológico.

Un espejo para la astrobiología

Para la comunidad astrobiológica, el hallazgo ofrece un análogo natural de océanos cubiertos por hielo. Si organismos multicelulares toleran la oscuridad permanente, el frío extremo y la presión, la probabilidad de ecosistemas en lunas heladas gana verosimilitud. Misiones a Europa Clipper o a Encélado podrán integrar estas pistas en sus instrumentos.

La presencia de anfípodos implica grajas de estabilidad y flujo energético por encima del umbral mínimo de la vida compleja. No se requiere un sol visible si existen rutas de carbono y nutrientes sostenidas por circulación, subsidios de hielo o quimiosíntesis microbiana. La hipótesis ya no es especulación pura, sino un escenario contrastable.

Lo que falta por comprender

Aún no se han capturado especímenes vivos para un análisis genómico y fisiológico completo. Las próximas expediciones intentarán muestrear con trampas no invasivas y sensores que midan flujos de partículas. Entender su ciclo vital, tasas de reproducción y depredadores potenciales será clave para modelar el ecosistema.

Los investigadores planean perforar en otras regiones de la plataforma para evaluar la extensión del fenómeno. Si se confirma una distribución amplia, habrá que revisar mapas de productividad y estimaciones de carbono secuestado bajo el hielo. Ese ajuste afectará proyecciones de cambio climático y balances globales.

Una puerta abierta en el fin del mundo

Este descubrimiento muestra que la vida no solo resiste, sino que se reinventa en condiciones de límite. Bajo kilómetros de hielo se incuban soluciones evolutivas que amplían el catálogo de lo posible. Allí donde la oscuridad parecía sentencia, se revela un latido azul que conecta océanos, climas y futuro.

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