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Ventajas y desventajas de la terapia online en tiempos de cuarentena

Freud ya trataba a sus pacientes por correspondencia. Lo que hay que saber sobre la modalidad que hoy es furor.

19 de marzo de 20 . 08:00hs
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Pedro Guevara

La terapia a distancia se remonta a los tiempos del fundador del psicoanálisis, Sigmund Freud, que trató a algunos de sus pacientes por correspondencia.

Hoy, en tiempos de distanciamiento social por el brote de coronavirus, se reedita la terapia remota y gracias a la tecnología cada vez más psicólogos y psiquiatras lo proponen a sus pacientes.

En Argentina, uno de los países más psicoanalizados del mundo, se abre el debate sobre los pros y contras de hacer terapia a distancia.

“Es diferente la terapia online que la tradicional, en la primera, hay indicadores que faltan y depende bastante la calidad técnica de la comunicación. Si se usa la imagen se gana en datos paraverbales pero se corre el riesgo de delay o interferencias mayores. Usando solo la voz se parece más al uso del diván”, destaca Pablo Slemenson, psicoanalista de la Asociación Escuela Argentina de Psicoterapia para Graduados (AEAPG), en diálogo con ACONCAGUA.

Más allá del efecto causado por la pandemia, el formato a distancia venía ganando adeptos. De hecho salió una serie ,“Web Therapy”, en la que la actriz Lisa Kudrow –ex Friends– interpreta a una mujer que atiende a sus pacientes vía online en tan solo tres minutos.

Mariangela Galli, especialista en el método de biografía humana desarrollado por la psicoterapeuta y escritora Laura Gutman, opina al respecto: “Las ventajas del la terapia online están a la vista con el hecho de tener un encuentro terapéutico desde el lugar donde uno se encuentre”, sostiene.

Otra clara ventaja es que la videollamada permite que tanto el paciente como el terapeuta se puedan ver en una amplia variedad de horarios. “Entre medio de mi agenda de trabajo o mientras mis hijos duermen en el cuarto de al lado logramos una cercanía de conexión en dos clicks”, confiesa la paciente Lorena Corteletti.

Sin embargo, la tecnología también trae sus desventajas: la expresión facial, el lenguaje corporal y el contacto visual son aspectos que no se ven en la terapia online. Esto puede tener un impacto negativo en los resultados, ya que el terapeuta no tiene oportunidad de observar e interpretar este tipo de cuestiones, coinciden los especialistas consultados por ACONCAGUA. 

“Durante el encuentro el campo visual es mayor de manera presencial, uno puede advertir cambios de posturas, movimientos de manos, de pies, el contacto físico mínimo en un consultorio puede acompañar un momento más difícil, como una palmada, acercar un pañuelo descartable, ofrecer un vaso con agua”, afirma Pablo Beretta, psiquiatra de la Asociación Argentina de Psiquiatras (AAP).

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Aunque en la videoconferencia se pueda ver el rostro, para Beretta no es lo mismo: “Todavía el cerebro sigue creyendo más en la tridimensionalidad que en el plano de la imagen que le brinda el Skype”.

Sin embargo, un informe publicado en el Journal of Technology in Human Service, -una de las pocas investigaciones que existen sobre la efectividad de las terapias que usan herramientas como Skype-, reveló que la terapia por Internet es igual de efectiva que la que se hace cara a cara.

Se tomaron los datos de aproximadamente 9700 personas que recibieron el tratamiento durante unos meses y más del 50% dijeron haberse recuperado.

Vínculos

Por su parte, Galli cree que la tecnología no interfiere en el vínculo: “Los resultados terapéuticos son idénticos en la terapia online que en la presencial ya que se pueden establecer los mismos niveles de conexión entre consultante y profesional”.

Además, para muchos la sensación de estar presente frente a un psicólogo les resulta intimidante, sobre todo a los que se inician en la terapia. En cambio, estar en un contexto conocido y seguro, como la propia casa, puede favorecer a los pacientes para hablar de temas delicados, que en el trato cara a cara podrían mostrar limitaciones.

“En general la gente más joven presenta una situación más placentera en la terapia digital, es como si se sintieran más amparados por la distancia, la pantalla borra mucha veces las resistencias que tienen los pacientes”, explica Ona Sujoy, miembro titular de la Asociación Argentina de Psicología y Psicoterapia de Grupo (AAPPG).

Atenderse a distancia también ayuda en el manejo del dinero, al evitar el gasto del traslado o el mismo pago de la sesión puede llegar a ser más económico.  “A la gente le resulta mucho más barato atenderse con los pesos argentinos que lo que tienen que pagar en la moneda estando en Nueva York, o en Londres”, explica Sujoy.

Al mismo tiempo, el entorno adecuado como el confort, la iluminación o el mobiliario muchas veces no está presente en la modalidad online. Esta ausencia puede no permitir las condiciones óptimas para un buen desarrollo de la psicoterapia. “El propio ritmo del lugar en donde me estaba conectando interrumpió la conversación o nos distrajo, generando menos intimidad que en el consultorio”, asegura la paciente Corteletti.

Slemenson expresa al respecto: “La opción digital requiere que los pacientes se hagan cargo del cuidado de la intimidad y la privacidad. Esto, en las condiciones clásicas, está a cargo del terapeuta”.

Por lo visto, en la terapia online tiene sus ventajas y desventajas. Pero en tiempos de pandemia la opción es clara y cada vez  gana más adeptos.  ¿Seguirá esta modalidad desplazando al diván en los próximos años?

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  • Myriam . 20:07hs

    Excelente aporte. gracias.

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