Mercosur bloqueado por el Parlamento de la UE: ¿qué consecuencias ambientales le preocupan del acuerdo con América Latina?

El 17 de enero de 2026, tras más de veinte años de complejas negociaciones, la firma en Paraguay dio luz verde formal al acuerdo entre la Unión Europea y Mercosur. El objetivo es estratégico: consolidar una zona de libre comercio que involucra a 718 millones de personas Y una quinta parte de la economía mundialgarantizando que Europa tenga acceso a minerales críticos.

Sin embargo, el 21 de enero la Cámara Europea aminoró el paso: con 334 sí, 324 no y 11 abstenciones, la moción de izquierda devolvió el texto al Tribunal de Justicia para verificar su cumplimiento de los Tratados. Si bien la Comisión lamenta, la votación de ratificación sigue congelada, a pesar de la posibilidad de que su entrada en vigor sea sólo temporal.

Si en el plano económico la reducción del 90% de los aranceles, prevista por el acuerdo entre la UE y América del Sur, promete un crecimiento de sus respectivos PIB, en el plano ecológico los datos plantean cuestiones estructurales sobre la estabilidad del Pacto Verde.

Según los términos del acuerdo, Europa abrirá las fronteras a 99.000 toneladas de carne de vacuno al año con un tipo preferencial del 7,5%, así como grandes cuotas de aves, azúcar y arroz. Se trata de una transformación de los flujos comerciales que, según estimaciones de los grupos técnicos de la Cámara Europea, podría traducirse en un aumento del 25% de la deforestación en América del Sur en el largo plazo, impulsada por la necesidad de convertir nuevas áreas naturales en pastos y plantaciones.

Presión sobre los bosques y el mercado de la soja

El pilar del acuerdo se basa en la exportación de materias primas cuya producción ha sido históricamente el principal impulsor de la destrucción de los ecosistemas. Los datos ponen de relieve una realidad compleja: cada tres minutos desaparece una superficie de selva tropical equivalente a un campo de fútbol debido a las importaciones a la UE de productos básicos procedentes de los países del Mercosur.

En este contexto, la principal preocupación es la eficacia de los controles. A pesar de las garantías de la Comisión, el aplazamiento del Reglamento europeo para frenar la importación de deforestación (EUDR) y las incertidumbres sobre la moratoria de la soja en la Amazonia dificultar la garantía de la trazabilidad del producto. El aumento de la demanda europea no sólo afectará a los bosques, sino también al sector energético: las exportaciones de bioetanol al Viejo Continente podrían, de hecho, multiplicarse por seis, hasta alcanzar las 650.000 toneladas.

El problema de los pesticidas y la pérdida de biodiversidad

El impacto ambiental del acuerdo no se limita al consumo de suelo, sino que involucra directamente la química agrícola. Riesgos del libre comercio Fomentar un aumento en el uso de productos fitosanitarios y pesticidas.sustancias que la Plataforma Intergubernamental Científico-Normativa de las Naciones Unidas sobre Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas (IPBES) señala como uno de los cinco factores determinantes de la pérdida de biodiversidad global.

Los volúmenes en juego son importantes. Según datos del think tank Instituto Heinrich Böllya en 2018 solo lo usaba Argentina 240.000 toneladas de glifosato para la producción de soja. La eliminación de barreras arancelarias podría incentivar aún más este modelo agrícola intensivo, con impactos directos en la contaminación ambiental Y sobre la salud de los ecosistemasal tiempo que amenaza los recursos naturales gestionados por las poblaciones indígenas, a menudo objeto de expropiaciones en favor de la agroindustria.

La remisión judicial al Tribunal de Justicia

La tensión en torno a la sostenibilidad del tratado resultó, como se mencionó anteriormente, el 21 de enero de 2026, en una transición institucional crucial. El Parlamento Europeo aprobó la solicitud de dictamen del Tribunal de Justicia de la unión europea verificar la compatibilidad del acuerdo con el marco jurídico comunitario.

Aunque la decisión del poder judicial no impide la aplicación provisional del acuerdo, sí congela su ratificación definitiva, inicialmente prevista para primavera. Esto abre una fase de incertidumbre: mientras la industria ve en el pacto protección para 350 productos con indicaciones geográficas, el análisis de los riesgos ambientales sugiere que el coste ecológico del libre comercio podría superar los beneficios comerciales declarados.

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