Nunca debería haber estado allí. Y en cambio, en el verano de 2024, apareció en las playas del norte de Japón una criatura marina venenosa, de colores hipnóticos y una historia sorprendente. Así lo descubrieron los investigadores. Physalia mikazukiuna nueva especie similar a la carabela portuguesa, probablemente transportada hasta allí por corrientes marinas inusualmente cálidas. Un descubrimiento fascinante, pero también una llamada de atención sobre la salud de nuestros océanos.
La playa de Gamo, en la bahía de Sendai, no es un lugar acostumbrado a los «invitados» tropicales. Sus aguas, históricamente templadas, siempre han representado una barrera natural para especies propias de mares más cálidos. Por eso, cuando en julio de 2024 algunos vecinos notaron a lo largo de la orilla Extrañas estructuras flotantes de un azul intenso.llamó la atención de inmediato.
Parecían globos desinflados por el mar, pero el parecido con la carabela portuguesa era asombroso. Y no en vano: estamos hablando de uno de los organismos marinos más venenosos del mundo. Durante años la ciencia ha creído que el género fisalia incluía sólo una especie, o como máximo dos. Sin embargo, el análisis de los ejemplares llegados a las costas de la región de Tohoku en Japón contó otra historia: era algo nuevonunca descrito antes.
Las diferencias que la convirtieron en una nueva especie para la ciencia
El descubrimiento se produjo casi por casualidad. Yoshiki Ochiai, involucrado en un proyecto de investigación completamente diferente en la bahía de Sendai, se encontró con este organismo nunca antes visto en esas aguas. Lo recogió, lo llevó al laboratorio y a partir de ahí comenzó un largo y minucioso trabajo, compuesto de observaciones, comparaciones y detalles anatómicos por descifrar.
El nombre elegido, Physalia mikazukitiene un significado preciso. «Mikazuki» significa en japonés creciente y recuerda la forma del casco usado por los legendarios samuráis. Dar Masamunefundador de la ciudad de Sendai. Un fuerte vínculo simbólico con el territorio en el que se encontró esta especie.
Desde un punto de vista físico, las diferencias no son marginales. Esta nueva carabela portuguesa es mucho más pequeño en comparación con los conocidos: el flotador mide aproximadamente de 9 a 72 milímetros, mientras que las especies más conocidas pueden alcanzar los 30 centímetros. Los colores son intensos, con tonalidades que van del azul intenso al violeta, atravesados por una membrana translúcida de color azul verdoso.
También cambian los tentáculos urticantes y los pólipos digestivos, con forma curva y extremos amarillos similares a pequeños globos. Se comparó cada detalle con textos científicos históricos, cuando la anatomía de estos organismos se dibujaba a mano. Al final, los investigadores ya no tuvieron dudas: era una nueva especie.
Una llegada preocupante
Como todas las carabelas portuguesas también Physalia mikazuki No es una medusa real. Se trata de un sifonóforo, es decir, una colonia de organismos que colaboran como un solo ser vivo. Están los que se ocupan de flotar gracias a una vejiga llena de gas, los que capturan presas, los que defienden la colonia y los que gestionan la digestión y la reproducción. Una máquina biológica perfecta, pero extremadamente peligrosa.
Su presencia en Japón no es sólo una curiosidad científica. Los investigadores reconstruyeron el viaje de estos organismos mediante simulaciones digitales de las corrientes marinas. Todo conduce a Olas de calor anómalas y corrientes más cálidas de lo normal.capaz de transportar especies tropicales hacia el norte.
Las consecuencias no son despreciables. Desde el punto de vista ecológico, Physalia mikazuki se alimenta de larvas de peces y pequeños organismos planctónicos, con el riesgo de alterar los equilibrios locales y afectar también a las actividades pesqueras. Para las personas, el peligro es real: sus picaduras son dolorosas y potencialmente peligrosas, un nuevo problema para una región que nunca hasta ahora había tenido que afrontar este tipo de riesgo.
El descubrimiento, publicado en la revista científica. Fronteras en las ciencias marinases por tanto mucho más que una nueva entrada en los libros de texto de zoología. Y evidencia tangible de un océano cambiantearrastrando consigo especies, equilibrios y problemas que hasta hace poco parecían lejanos.