El nogal marino invade la laguna de Venecia: esta especie exótica es más peligrosa que el cangrejo azul

En el laguna de venecia Hay un invasor que está cambiando las reglas del juego. Es transparente, silencioso, casi invisible en las aguas de los canales: el nuez de marnombre común de Mnemiopsis leidyiun ctenóforo que llegó desde lejos y ahora es más preocupante que especies exóticas mucho más llamativas, como el cangrejo azul.

Así lo revelan dos años de seguimiento realizado por la Universidad de Padua en colaboración con el Instituto Nacional de Oceanografía y Geofísica Experimental (OGS). El estudio, publicado en Science Direct, reconstruye con precisión el perfil ecológico de este organismo y su relación cada vez más estrecha con las transformaciones climáticas en curso.

Un extraterrestre que prospera con el cambio.

Originaria del Atlántico occidental, la nuez de mar llegó probablemente a Europa con el agua de lastre de los barcos. En el Adriático apareció por primera vez en 2005, en el golfo de Trieste. Luego, tras una fase de aparente desaparición, desde 2016 comenzó a reaparecer periódicamente, hasta encontrar un ambiente sorprendentemente favorable en la Laguna de Venecia.

La razón es simple, al menos sobre el papel: Mnemiopsis leidyi tolera casi todo. Análisis de laboratorio y de campo muestran que sobrevive entre 10 y 32 grados y con salinidades muy variables, de 10 a 34 gramos por litro. Condiciones que, en una laguna cada vez más cálida y salina debido a la sequía, se están convirtiendo en la norma.

Reproducción desenfrenada, apetito inigualable

No es sólo la adaptabilidad lo que hace que la situación sea crítica. La nuez de mar es hermafrodita y capaz de autofecundarse: un solo individuo puede liberar miles de óvulos al día. El resultado son las «floraciones» de verano, masas gelatinosas que acaban en las redes de los pescadores y, sobre todo, consumen enormes cantidades de zooplancton.

Aquí es donde el impacto sobre el ecosistema se vuelve concreto. El zooplancton es la base alimenticia de muchos peces pequeños. Al restarle este recurso, el nogal marino entra en competencia directa con las especies nativas. No es casualidad que la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) la incluya entre las cien especies invasoras más dañinas del mundo.

Laguna bajo presión climática

Los datos recogidos en Venecia muestran un aumento de las presencias entre finales de primavera y principios de otoño, en paralelo al aumento de las temperaturas y la salinidad. En el mismo período, entre 2014 y 2019, la captura local disminuyó casi un 40%. El estudio no habla de causas únicas, pero el panorama que surge es coherente: el clima está inclinando el equilibrio de la laguna hacia condiciones ideales para el invasor.

Como explicó Valentina Tirelli, investigadora de la OGS y coautora de la investigación, «los resultados sugieren que los cambios climáticos en curso podrían favorecer condiciones ambientales cada vez más adecuadas para este ctenóforo, aumentando su presencia en grandes agregados y, en consecuencia, aumentando el riesgo de graves repercusiones en el funcionamiento de todo el ecosistema lagunar».

La nuez de mar dice mucho sobre el presente de la Laguna de Venecia. Además de ser una especie exótica, es un indicador biológico de un sistema que está cambiando rápidamente. Ignorarlo significaría perder otra señal, quizás una de las más claras, de hasta qué punto el clima está reescribiendo el equilibrio de nuestro mar.

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