No son números abstractos ni nombres difíciles de recordar. Son animales y plantas reales, con un papel específico en los ecosistemas y una historia entrelazada con la nuestra. Sin embargo, aunque el año 2026 apenas comienza, diez especies extraordinarias corren el riesgo de desaparecer en el silencio general, aplastadas por la deforestación, la crisis climática, la contaminación y el tráfico ilegal.
Se da la alarma Fauna y Floraque publicó el nuevo el 7 de enero. Lista de especies a observar. Una lista que reúne criaturas «extrañas y maravillosas», pero también simbólicas, unidas por un destino frágil. Y de una pregunta incómoda: ¿cuánto más podemos darnos el lujo de esperar?
Esta lista no es sólo un ejercicio científico. Es un fiel reflejo de las presiones que estamos ejerciendo sobre los ecosistemas: pérdida de hábitat, explotación intensiva de recursos, comercio ilegal de vida silvestre, cambio climático que se está acelerando más rápido que nuestras respuestas. Pero también es, como señalan los conservacionistas, un mensaje de esperanza, porque junto a las especies en peligro de extinción hay proyectos, comunidades locales e investigadores que intentan cada día revertir la tendencia. Diez historias diferentes, diez señales de alarma que hablan el mismo idioma.
Diez especies, diez historias que explican por qué la naturaleza ya no puede esperar
Hubo un tiempo en que elanguila europea era muy común en los ríos y lagos de nuestro continente. Hoy se ha convertido en el símbolo silencioso del declive de los ecosistemas de agua dulce. En sólo 25 años, sólo en el Reino Unido, la población se ha desplomado en un 95%. La sobrepesca, la contaminación, las represas que cortan los cursos de agua y un próspero mercado ilegal están pasando factura. Sin embargo, esta especie, poco querida por el gran público, es fundamental para el equilibrio de los ecosistemas, porque representa una fuente de alimento de alto valor energético para nutrias, aves ictiófagas y otros peces.
Entre los bosques del sudeste asiático vive uno de los primates más raros del planeta: el gibón cao-vit. Su nombre deriva del inconfundible llamado con el que se comunica. Durante años se pensó que estaba extinto, hasta que fue redescubierto en 2002. Hoy en día quedan aproximadamente 74 individuos. Un número que expone a la especie a enormes riesgos, como la pérdida de diversidad genética y la vulnerabilidad a eventos impredecibles. Un nuevo censo en 2026 ayudará a comprender si los esfuerzos de conservación realmente están funcionando.
Luego hay una araña que parece salida de un sueño psicodélico: la Tarántula arcoiris india. Vive exclusivamente en los bosques de los Ghats occidentales, en el sur de la India, y su cuerpo iridiscente con reflejos metálicos resulta tan fascinante como peligroso. Precisamente su belleza la convierte en una presa codiciada en el comercio ilegal de animales exóticos. A esto se suma la destrucción y degradación del hábitat. Un equipo de expertos está trabajando en el campo para protegerlo, involucrando a las comunidades locales y monitoreando la especie.
En los mares entre el Mediterráneo y el Atlántico oriental nada una criatura con una apariencia casi irreal: el pez guitarra de mentón negro. Parece un cruce entre un tiburón y una raya, pero es una de las especies más amenazadas del mundo. La pesca intensiva, la destrucción de los hábitats costeros y las lentas tasas de reproducción lo han llevado al borde de la extinción. En lugares como Cabo Verde, los proyectos de conservación apuntan a fortalecer las áreas marinas protegidas y reducir la captura incidental.
En África oriental y meridional vive la pangolín de temminckel único pangolín africano también adaptado a zonas áridas. Se mueve lentamente, a menudo balanceándose sobre sus patas traseras, usando su cola como contrapeso. Una adaptación fascinante que, sin embargo, no le salva de la principal amenaza: el tráfico ilegal de carne y escamas. Por este motivo, se están llevando a cabo iniciativas para crear estructuras de emergencia dedicadas a la rehabilitación de ejemplares rescatados.

El halcón sagradomuy rápida y potente, ha sido durante siglos una de las aves más apreciadas en la cetrería, especialmente en Oriente Medio. Pero esta larga tradición ha tenido un coste muy alto. Hoy en día se estima que quedan menos de 30.000 en estado salvaje. Los estudios futuros se centrarán en el impacto del comercio internacional y cómo reducirlo involucrando a las comunidades locales.
En los bosques del Sudeste Asiático la leopardo nublado. Su pelaje moteado lo convierte en uno de los felinos más fascinantes, pero también uno de los más perseguidos. Se captura vivo como animal exótico o se mata por su piel; Los dientes y huesos a menudo terminan en el mercado negro, haciéndose pasar por partes de tigre. En Camboya, las patrullas dirigidas por las comunidades locales están activas para protegerlo.
En la isla hondureña de Utila vive uniguana que no existe en ningún otro lugar del mundo. Depende totalmente de los bosques de manglares y, aunque todavía está en peligro crítico de extinción, hay buenas noticias: un censo reciente indica que la población podría haberse duplicado. Una señal concreta de que la protección del hábitat funciona cuando se lleva a cabo de forma continua.
En Santa Lucía, en el Caribe, vive una víbora temido por todos: el fer de lance de Santa Lucía. Puede superar los dos metros y es muy venenoso, pero no es agresivo y sólo muerde si se siente amenazado. A pesar de esto, a menudo la matan por miedo. Los proyectos de conservación pretenden cambiar la percepción que se tiene de esta serpiente, transformándola de un enemigo público a un patrimonio natural.

Finalmente, no se trata sólo de animales. Las plantas también están pagando un precio muy alto. EL tulipanes salvajesantepasados de las variedades cultivadas, proceden de las montañas de Asia Central. Kazajstán, Kirguistán, Uzbekistán y Tayikistán albergan 63 especies únicas, más de la mitad de las que existen en el mundo. Sin embargo, el pastoreo excesivo, la recolección indiscriminada, la urbanización y el cambio climático están poniendo en peligro estas antiguas floraciones.