Ahorrar agua en la ducha: la solución ingeniosa y económica de IKEA

Digámoslo claramente: el agua es un bien preciado. Nos lo vienen diciendo desde hace años y, hoy más que nunca, lo sabemos bien. Sin embargo, cada mañana, mientras esperamos a que el agua de la ducha se caliente, litros y litros se van en vano. Sin que realmente nos demos cuenta.

Según algunas investigaciones, una ducha consume de media 35 litros de aguacontra aproximadamente 100 litros de un baño. Y entre los principales consejos está cerrar el grifo mientras nos enjabonamos. Pero hay otro desperdicio silencioso del que no hablamos mucho: el agua fría que dejamos fluir antes de que alcance la temperatura adecuada.

Aquí es donde entra BERGVATTNETla nueva gama lanzada por IKEA: un sistema sencillo, accesible y sorprendentemente concreto para recuperar, medir y redirigir el agua de la ducha sin ningún tipo de trabajo invasivo.

Un sistema sencillo y eficaz

la fuerza de BERGVATTNET reside precisamente en su sencillez. Se trata de un trío de elementos diseñados para funcionar juntos, pero comprensibles a primera vista. El primero es un cubo esquinero de 8 litrosvendido por 7,95 euros. Se encuentra en la esquina de la ducha y recoge el agua fría que normalmente se iría por el desagüe mientras esperamos que se caliente. Ocho litros no son pocos: pueden convertirse en hasta tres cisternas del inodoro o en agua para las plantas de la casa o del balcón. Tiene un mango sólido, una boquilla para verter agua fácilmente e incluso un pequeño estante extraíble para colocar champú y gel de baño. Es discreto, ocupa poco espacio y es accesible para todos.

El segundo elemento es el contador digitalofrecido a 39,95 euros. Muestra en tiempo real cuánta agua estamos consumiendo, durante cuánto tiempo y a qué temperatura. Ver los números cambia tu perspectiva. Nos hace conscientes. Y la concienciación, cuando se trata de sostenibilidad, ya es la mitad del trabajo. El cronómetro se reinicia automáticamente si cerramos el agua durante menos de dos minutos, fomentando un hábito virtuoso. IKEA sugiere incluso convertir el ahorro en un pequeño reto familiar: ¿quién podrá darse la ducha más «ligera»?

El tercer componente es el desviador automáticoa la venta por 29,95 euros. Hasta que el agua alcanza los 32 grados, se desvía a la manguera conectada al balde. En cuanto la temperatura es la adecuada, el flujo se redirige a la ducha. Sin intervención manual. Sin bocetos improvisados. La manguera encaja perfectamente en el cubo y todo funciona en conjunto. Es un principio simple: si el agua tiene que fluir de todos modos, al menos no la tiremos.

como funciona

La buena noticia es que no es necesario rehacer las tuberías. El medidor se atornilla entre el mezclador y el flexo de ducha. El desviador se monta al mismo nivel, siempre sobre el mezclador. El cubo simplemente se apoya en el suelo, en un rincón.

Lo sorprendente de esta propuesta es su pragmatismo. No se trata de una tecnología futurista con un precio prohibitivo. Son accesorios concretos, de bajo coste, que ayudan a cambiar los hábitos diarios. Y sabemos bien que la transición ecológica comienza ahí mismo: a través de gestos que se repiten todos los días.

BERGVATTNET ya está disponible en algunas tiendas, en una edición limitada. Y la pregunta, llegados a este punto, es sencilla: ¿cuánta agua dejamos correr cada semana sin siquiera pensarlo? Quizás no seamos capaces de resolver la crisis mundial del agua solos, pero podemos empezar con nuestra ducha. Y transformar un desperdicio invisible en una elección consciente.

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