El cambio radical de Francia: el Senado reabre el camino a dos pesticidas prohibidos (incluido el asesino de abejas)

Francia vuelve a estar dividida sobre el tema pesticidas. El Senado ha aprobado recientemente una medida que permite la reintroducción, en casos específicos y en condiciones estrictas, de dos insecticidas prohibidos en territorio francés: acetamiprid y flupiradifurona. La votación se produjo durante el examen del proyecto de ley de emergencia agrícola y devuelve al centro del debate una de las disposiciones más controvertidas de la llamada ley Duplomb, que en los últimos meses ha suscitado fuertes protestas de ambientalistas, científicos y ciudadanos.

La medida fue aprobada con 183 votos a favor y 129 en contra, a pesar de que el gobierno había expresado su oposición. Según el ejecutivo, de hecho, una medida tan divisoria podría comprometer la aprobación de toda la ley de emergencia agrícola durante el posterior proceso parlamentario.

Sin embargo, las exenciones previstas por el Senado sólo afectarían a algunos sectores agrícolas considerados especialmente en dificultades, como el cultivo de remolacha azucarera, manzanas, cerezas y avellanas. Los partidarios de la norma dicen que la autorización sería limitada y sujeta a condiciones estrictas, que se aplicarían sólo en los casos en que no se disponga de alternativas eficaces contra los insectos dañinos.

Una medida que reaviva la polémica sobre la ley Duplomb

La disposición aprobada por el Senado retoma una de las medidas más controvertidas de la ley Duplomb, aprobada en 2025 y posteriormente censurada en parte por el Consejo Constitucional francés. Esta norma provocó una movilización sin precedentes: una petición contra la reintroducción del acetamiprid había recogido más de dos millones de firmas, convirtiéndose en uno de los movimientos de protesta ambiental más importantes de los últimos años en Francia.

Gran victoria de ciudadanos y ecologistas en Francia: se bloquea la ley que quería reintroducir el pesticida que mata las abejas

La mayoría de derecha y centro del Senado apoya que Los agricultores franceses se ven ahora penalizados en comparación con sus competidores europeos. Acetamiprid y flupiradifurona, En efecto, siguen estando autorizados en varios países de la Unión Europeamientras que Francia había introducido una prohibición nacional más restrictiva.

Según el senador Laurent Duplomb, promotor de la medida, esta situación obliga a los productores franceses a competir con frutas y otros productos agrícolas cultivados en el extranjero utilizando sustancias que no pueden utilizar.

¿Qué son el acetamiprid y la flupiradifurona?

EL’acetamiprid Es un insecticida perteneciente a la familia de los neonicotinoidessustancias que actúan sobre el sistema nervioso de los insectos provocando parálisis y muerte. En los últimos años, esta clase de pesticidas ha estado en el centro de numerosas investigaciones científicas debido a los posibles efectos negativos sobre los polinizadores, en particular las abejas y los abejorros, considerados esenciales para la biodiversidad y para muchas producciones agrícolas.

Por este motivo, la Unión Europea ha prohibido progresivamente algunas de las moléculas más peligrosas pertenecientes a una misma familia. El acetamiprid, sin embargo, sigue estando autorizado a nivel europeo, aunque es objeto de continuas evaluaciones científicas sobre su seguridad. Francia había optado por prohibir su uso en su territorio con una legislación nacional más restrictiva.

También el flupiradifurona Es un insecticida sistémico. Aunque pertenece a una familia química diferente, la de los butenólidos, actúa sobre los mismos receptores del sistema nervioso de los insectos y tiene un mecanismo de acción similar al de los neonicotinoides. Varios estudios han destacado posibles efectos sobre los polinizadores, especialmente cuando la exposición se combina con otros factores estresantes ambientales.

Críticas de ambientalistas y de la comunidad científica

La decisión del Senado provocó una dura reacción de la oposición y de asociaciones ecologistas, que hablan de un grave retroceso en la protección de la biodiversidad.

Varias sociedades científicas y asociaciones de pacientes también habían invitado a los senadores a rechazar la medida, recordando el principio de precaución. Según los firmantes del llamamiento, cuando existen dudas sobre los efectos de una sustancia sobre la salud humana o los ecosistemas, las instituciones deberían favorecer la prudencia antes que volver a autorizar su uso.

El gobierno se distancia

También destacó la postura del gobierno francés. La ministra de Agricultura, Annie Genevard, ha expresado su preocupación por una medida que, en su opinión, podría comprometer la aprobación de todo el proyecto de ley de emergencia agrícola. La ministra de Transición Ecológica, Monique Barbut, también reiteró que, ante incertidumbres científicas sobre los posibles efectos de una sustancia sobre la salud o la biodiversidad, debe prevalecer el principio de precaución.

El texto deberá afrontar ahora un nuevo trámite parlamentario, durante el cual diputados y senadores intentarán llegar a un compromiso. Pero la cuestión de los pesticidas sigue siendo una de las cuestiones que más dividen a la política francesa, atrapada entre las exigencias del mundo agrícola de mantener la competitividad y las de quienes exigen estándares cada vez más altos para la protección del medio ambiente y la salud.

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