Los incendios ya no esperan al verano: casi 500 incendios antes de la temporada oficial. el informe

Ya no es sólo una emergencia de verano. El fuego siempre llega antes, permanece más tiempo y encuentra territorios cada vez más frágiles. Es uno de los efectos más evidentes de la crisis climática, que está cambiando la cara de los incendios forestales en Italia: hoy no sólo estallan en los meses más cálidos, sino también en invierno y primavera, cuando la temporada de extinción aún no ha comenzado oficialmente.

El informe fotografía esta nueva realidad Italia en humo 2026 de Legambiente, según el cual Del 1 de enero al 15 de junio de 2026, ya se han registrado 469 incendios y 9.545 hectáreas de territorio se han convertido en humo.un aumento en 36,3% en comparación con el mismo período en 2025.

Por tanto, si hasta hace unos años los incendios eran un fenómeno concentrado especialmente en pleno verano y en las regiones del sur, hoy el escenario ha cambiado.

Las temperaturas cada vez más altas y los largos períodos de sequía también están volviendo vulnerables a territorios tradicionalmente menos expuestos. Entre las regiones del Norte, por ejemplo, Piamonte pasó de 23 hectáreas quemadas en el mismo periodo de 2025 a 355 hectáreas en los primeros meses de 2026, mientras que el Liguria registra 386 hectáreas consumidas por el humo. En toscanaSólo en el mes de mayo, un incendio en la provincia de Lucca devastó 623 hectáreas de territorio.

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En el sur, sin embargo, Sicilia y Calabria siguen pagando el precio más alto. Sicilia lidera el ranking con 4.769 hectáreas quemadas y también ostenta el triste récord de zonas protegidas afectadas: 1.800 hectáreas destruidas dentro de lugares de la red Natura 2000.

El fuego siempre vuelve a los mismos lugares.

Entre las novedades del informe también hay un nuevo indicador, elíndice de reincidencia municipalque mide la frecuencia con la que se repiten los incendios en los mismos territorios.

El resultado es preocupante: diez municipios, todos entre Sicilia y Calabria, registran una concentración sistemática de incendios. Una cifra que, según Legambiente, habla de la fragilidad estructural del territorio y de la necesidad de intervenir antes de que se enciendan las llamas.

La prevención representa la única defensa verdaderamente eficaz contra los incendios forestales junto con el cuidado del bosque y la lucha contra el abandono del campo, afirma Stefano Ciafani, presidente nacional de Legambiente.

Para la asociación ecologista el problema no es sólo climático. También influyen los años de mala planificación forestal, la fragmentación de las competencias y la aplicación insuficiente de la ley marco sobre incendios forestales, la 353 de 2000que proporciona herramientas fundamentales como el registro de zonas afectadas por incendios y limitaciones específicas para evitar su transformación.

Las 14 propuestas para frenar la emergencia

Por eso Legambiente lo presentó al Gobierno 14 propuestas cambiar de enfoque y pasar de la gestión de emergencias a la prevención.

Entre las principales peticiones está laAvance de la temporada de extinción de incendios forestales del 15 de junio al 15 de mayo.para adaptar el calendario institucional a una realidad climática que ahora ha cambiado profundamente.

La asociación pide también la plena aplicación de la ley 353/2000, apoyo concreto a los municipios para actualizar el registro de zonas quemadas, un sistema nacional transparente de seguimiento de incendios, una mayor coordinación de la protección civil y un refuerzo de las estrategias de prevención en las zonas protegidas.

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En 2025 las llamas han consumido 96.517 hectáreas de territoriocasi el doble respecto al año anterior. Una cifra que corre el riesgo de ser superada si el ritmo registrado en los primeros meses de 2026 se mantuviera durante el verano.

Para Legambiente el mensaje es claro: los incendios ya no pueden considerarse eventos excepcionales.

Son ahora una de las manifestaciones más evidentes de la crisis climática y la fragilidad de nuestros territorios. Seguir interviniendo sólo cuando el incendio ya ha ardido significa perseguir una emergencia destinada a repetirse.

El verdadero desafío hoy es otro: aprender a cuidar los bosques antes de que se quemen. Porque cada hectárea salvada no sólo representa un pedazo de naturaleza preservado, sino también la biodiversidad, el suelo, el agua y el futuro que decidimos no perder.

AQUÍ está el informe completo.

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