Con Elisa, la música echa raíces: nace el parque sonoro Plantasia en Milán

Elisa Desde hace tiempo ha optado por sacar la sostenibilidad de los debates y de incluirla en sus proyectos. Lo hizo a través de la música, elecciones vinculadas a eventos, atención al medio ambiente e iniciativas dirigidas a las nuevas generaciones. Ahora esa trayectoria llega a Milán, con un proyecto que parte de un lugar nada fácil: una antigua cantera de aproximadamente 40 mil metros cuadrados en via Quarenghi, en el Municipio 8.

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Se llama Plantasia y es el primer proyecto que nace de la alianza entre Elisa y Giovanni Caccamo y las organizaciones sin fines de lucro Lotus Foundation ETS y Youth & Future – Word to Young People APS. La idea es construir un parque sonoro en el que se realice la recuperación ambiental junto con la producción cultural y la participación de los jóvenes. Por ahora, sin embargo, Plantasia es sobre todo un área a estudiar. Y este es precisamente el punto más interesante del proyecto.

@Elisa (IG)-Plantasia.org

Antes de plantar, es necesario conocer el suelo.

Se están realizando investigaciones preliminares para la posible prueba de la fitorremediación, una técnica que utiliza plantas para contribuir a la recuperación de terrenos, aguas o sedimentos contaminados. Por tanto, la secuencia esperada es analizar el suelo, identificar las especies más adecuadas y sólo entonces proceder a la plantación. Se espera que esta fase comience en la primavera de 2027..

El proyecto ya cuenta con una financiación pública inicial: el Ayuntamiento de Milán ha comprometido aproximadamente 300 mil euros. Las entidades promotoras también pretenden recaudar otros 200.000 euros antes del 31 de diciembre a través de financiación privada. Son cifras importantes, sobre todo porque permiten medir a Plantasia como lo que es: una intervención de regeneración urbana que tendrá que lidiar con suelos degradados y con los tiempos y controles propios de cualquier operación de recuperación ambiental.

El verde también se convierte en un instrumento musical

La peculiaridad del proyecto surge tras los trabajos sobre el terreno. De hecho, Plantasia debería convertirse en un lugar donde experimentar con la fitoacústica, haciendo que el componente vegetal forme parte de la experiencia sonora. Es un pasaje que intenta cambiar la relación tradicional entre música y ambiente para construir un entorno en el que la naturaleza y el sonido dialogen.

El parque también podrá albergar exposiciones al aire libre y otros eventos culturales. En este sentido, la música se convierte en una de las funciones del nuevo espacio, junto con el uso del verde y la sociabilidad.

La sostenibilidad de Elisa también pasa por los jóvenes

Luego hay un segundo eje del proyecto, menos visible pero igualmente significativo: la participación juvenil. Plantasia también debería convertirse en un “Bosque del cambio”, conectando con el camino iniciado en 2021 por Juventud y Futuro – Palabra para Jóvenes APS.

Ese proyecto recogió las respuestas de miles de jóvenes de diferentes países a dos preguntas: “¿Qué cambiarías de la sociedad en la que vives y de qué manera?” y “¿Cuál es tu palabra de cambio?”. Se trata de un componente que confiere al parque una función adicional respecto a la reurbanización física de la zona: construir un espacio en el que la temática medioambiental también pueda abordarse a través de la cultura, la creatividad y la implicación directa de las nuevas generaciones.

Para Elisa se trata de un capítulo más en un camino que en los últimos años ha vinculado su actividad artística a opciones e iniciativas en materia de sostenibilidad. En 2025, por ejemplo, se utilizó biocombustible para producir energía para uno de sus conciertos en San Siro; su compromiso también abarcó la agricultura regenerativa y proyectos artísticos con un componente social y ambiental.

La prueba estará en la tierra.

El proyecto deberá demostrar que una zona comprometida puede recuperarse con una intervención capaz de producir beneficios ambientales y, al mismo tiempo, convertirse en un espacio público utilizable por la ciudad. El paso decisivo se dará en los próximos meses, cuando las investigaciones establezcan qué intervenciones son realmente posibles y qué especies se pueden plantar. Es allí donde el compromiso ambiental de Elisa reunirá la parte más importante, la sostenibilidad: análisis, tiempos, mantenimiento, resultados y transparencia.

Si Plantasia logra transformar estos 40 mil metros cuadrados en un parque accesible y ambientalmente funcional, Milán dispondrá de un nuevo espacio verde y un interesante modelo de regeneración. Y la música, por una vez, habrá dejado una huella incluso bajo el escenario..

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