Corría el año 2021 cuando el legislativo chileno aprobó por unanimidad una ley sobre regulación de plastico desechable en la industria alimentaria, para reducir los residuos plásticos del país, generados cada año por establecimientos como restaurantes, bares, servicios de entrega a domicilio u otros lugares similares que expenden comida preparada.
Sólo en los últimos días la Ley núm. finalmente entre en vigor. 21.368, que regula la entrega de plástico de un solo uso y botellas de plástico en establecimientos de alimentación.
Su objetivo es claro: reducir la producción de residuos plásticos fomentando alternativas certificadas reutilizables y compostables. Además, la ley es parte de una visión más amplia que incluye la Ley REP (Responsabilidad Extendida del Productor), que obliga a los productores a gestionar todo el ciclo de vida de los productos.
La ley de plásticos de un solo uso en Chile
Con la Ley no. 21.368, el país está rediseñando el panorama del consumo de contenedores y herramientas, en un paso decisivo hacia la economía circular. Adoptar esta legislación no es sólo una opción obligatoria, sino un movimiento estratégico fundamental para las empresas, los empresarios y los consumidores que desean reducir su impacto ambiental y tomar decisiones informadas.
Ley núm. 21.368 regula la distribución de plástico de un solo uso, incluidos envases y botellas de plástico en establecimientos comerciales. Esta ley complementa la prohibición introducida en 2018 sobre las bolsas de plástico.
¿Qué regula exactamente la ley chilena?
- Prohibición de plásticos de un solo uso: la ley prohíbe la distribución de plástico de un solo uso en puntos de venta destinados al consumo in situ.
- Limitaciones para el consumo para llevar: algunos artículos solo están permitidos si están fabricados con materiales recuperables o compostables.
- botellas de plastico: las botellas desechables deben contener un porcentaje de plástico reciclado (rPET).
- Transparencia para los consumidores: se debe informar a los consumidores sobre la composición de los productos.
Se trata de una transformación gradual, no de una prohibición total. Las grandes empresas han tenido un año para cumplir, mientras que las pequeñas empresas tienen un plazo más largo para cumplir. El objetivo final es estructural y orientado a la circularidad.
¿Qué productos están regulados y cuáles excluidos?
La ley está dirigida principalmente a los sectores de restauración y distribución de alimentos listos para el consumo, como restaurantes, cantinas, distribuidores de bebidas y servicios de entrega a domicilio. Los productos regulados incluyen:
Sin embargo, las regulaciones permiten alternativas si cumplen ciertos criterios:
La certificación es fundamental: etiquetas genéricas como “biodegradable” no son suficientes. Alternativas como las de NO SOY PLÁSTICO cumplir con los estándares internacionales de compostabilidad, lo que ayuda a las empresas a cumplirlos y reducir su huella ambiental.
La Ley REP
La Ley REP (20.920) está estrechamente vinculada a la legislación sobre plásticos de un solo uso. Establece que los productores de determinados bienes (incluidos los envases y embalajes) son responsables de la recuperación y valorización de los residuos resultantes de su comercialización.
Este modelo refleja un compromiso global para reducir la contaminación plástica, y la responsabilidad recae en quienes comercializan los productos.
La Ley de Plásticos de un Solo Uso en Chile indica que adoptar prácticas circulares no es solo una necesidad regulatoria, sino un paso hacia un futuro sostenible, donde la gestión y la trazabilidad de los residuos sean la nueva normalidad. El verdadero desafío es integrar estas prácticas en nuestra vida diaria y modelos de negocio, para acelerar la transición hacia una economía más responsable.