El este de Roma sin agua toda la noche tras la rotura de una tubería: largas colas delante de los camiones cisterna

Entre ayer y hoy, 2 y 3 de febrero de 2026El Pigneto y una gran parte de Roma Oriental amanecieron sin un bien esencial: el agua. Una situación que, en pocas horas, transformó calles y plazas en lugares de espera forzadacon Largas colas delante de los camiones cisterna. y ciudadanos obligados a organizarse como en una pequeña emergencia diaria.

Hablamos de un barrio animado, populoso, atravesado por familias, personas mayores, estudiantes y actividades comerciales. Y aquí mismo, de repente, abrir el grifo ya no era un gesto obvio.

Ahí estaba el origen del problema. La rotura de una tubería de agua de gran diámetro en Via Prenestinaque tuvo lugar en la madrugada del lunes 2 de febrero. La avería provocó la interrupción del suministro en numerosas zonas Roma Orientalcon efectos inmediatos también en Pignetouno de los barrios más densamente poblados del cuadrante.

En pocas horas la calle se convirtió en un auténtico río, mientras en las casas el agua desapareció de los grifos. A partir de ahí, se produjo una reacción en cadena: supermercados asaltados, tanques agotados, familias obligadas a abastecerse y colas cada vez más largas delante de los camiones cisterna puestos a disposición para emergencias.

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Qué pasó entre el 2 y 3 de febrero

Los camiones cisterna fueron posicionados en diversos puntos estratégicos del barrio y zonas aledañas: Plaza del Pigneto, Plaza Roberto Malatesta, Via della Stazione Prenestinaasí como otras calles del este de Roma. Aquí, desde primeras horas de la mañana, se han formado colas de vecinos con botellas, bidones y papelerasa menudo obligados a esperar mucho tiempo.

Hay quienes han dejado de trabajar, quienes han tenido que reorganizar la jornada de sus hijos, quienes -especialmente entre las personas mayores- han vivido las penurias con especial dificultad. Hubo momentos de tensión, pero también gestos de solidaridad espontánea: Vecinos ayudándose, botellas compartidas, información pasando de boca en boca..

Mientras tanto, bares, restaurantes y pequeños negocios trabajaron a trompicones o bajaron las persianas, mientras que algunos establecimientos educativos tuvieron que revisar la organización de las actividades ante la imposibilidad de garantizar un saneamiento adecuado.

Lo ocurrido en Pigneto no es sólo un fallo técnico. Es otra llamada de atención cuán frágil es la infraestructura hídricaespecialmente en ciudades grandes y complejas como Roma. Una ruptura es suficiente para poner en dificultades a miles de personas y devolvernos a una dimensión que creíamos lejana: haciendo cola para agua.

Incluso el día de martes 3 de febreropese a la intervención de los técnicos, varias casas continuaron reportando interrupcionescon presiones reducidas o ausencia total de agua. Una situación que ha alimentado la frustración de los residentes y ha planteado preguntas inevitables sobre el mantenimiento, la prevención y la gestión de emergencias.

Porque el agua no es sólo un recurso: es un derecho cotidianoque se hace visible precisamente cuando falta.

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