El maravilloso vídeo que revela el «arrecife de coral» escondido bajo el mar de Nápoles

Bajo el mar de Nápoles existe un mundo que pocos conocen, pero que conviene contar con el mismo asombro reservado a los grandes arrecifes de coral tropicales. A unos 15-20 metros de profundidad, entre Parque Subacuático Gaiola y la Zona Especial de Conservación Europea “Fondos Marinos de Gaiola y Nisida”, se encuentra un auténtico tesoro sumergido: el Coralligenuno de los ecosistemas más preciados, complejos y frágiles del Mediterráneo.

Aquí, enormes bancos rocosos se transforman en auténticas ciudades submarinas, animadas por corales, peces, esponjas, moluscos y crustáceos. Una maraña de vida que crece lentamente, capa tras capa, gracias a algas calcáreas y organismos bioconstructores que, fijando carbonato cálcico, configuran paisajes submarinos de extraordinaria belleza y biodiversidad. No es exagerado llamarlos «puntos calientes» del Mediterráneo: aquí conviven cientos de especies diferentes en un equilibrio muy delicado.

Este patrimonio oculto estaba en el centro del proyecto. pilluelo – Investigación submarina del hábitat coralígeno en Nápolesrecién concluido y comisariado por el Área Marina Protegida Sumergida del Parque de Gaiola, dirigido por Maurizio Simeone, en el marco del programa del Centro Nacional del Futuro de la Biodiversidad, y que acaba de publicar un espectacular vídeo:

La investigación ha permitido recopilar nueva información científica sobre un hábitat tan fascinante como vulnerable, que sólo prospera en condiciones de poca luz y gran estabilidad del agua, típicas de profundidades a partir de 15 metros.

No es un mundo que se vea fácilmente. Coralligenus vive lejos de la superficie, silencioso y discreto, pero juega un papel fundamental en la salud del mar y el equilibrio de los ecosistemas costeros. Precisamente por eso está protegido a múltiples niveles, desde la Directiva de Hábitats hasta la Red Natura 2000, pasando por los planes de acción internacionales para su conservación. Sin embargo, no es suficiente. El cambio climático, la contaminación, la presión humana y la pesca ilegal siguen representando una amenaza real.

Defender el arrecife de coral napolitano significa proteger mucho más que un fondo marino: significa salvaguardar el futuro de una ciudad costera, sus economías locales y la biodiversidad que hace que el Mediterráneo sea único en el mundo. No es casualidad que el proyecto URCHIN también recuerde al erizo de mar Paracentrotus lividusuna especie clave para el equilibrio de los ecosistemas costeros y hoy cada vez más afectada por la caza furtiva.

La buena noticia es que este tesoro todavía existe. La responsabilidad ahora es colectiva. Porque lo que crece tan lentamente, si se destruye, nunca regresa. Y el mar de Nápoles, bajo su superficie, guarda una riqueza que merece respeto, conocimiento y protección.

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