Se ha encontrado un esqueleto prehistórico en un río subterráneo y un sistema de cuevas a lo largo de la costa caribeña de México.
Octavio del Río, el arqueólogo buceador en cuevas que estuvo entre los que hicieron el hallazgo, dijo que es el undécimo esqueleto de este tipo encontrado en la región en las últimas tres décadas. Algunos de los descubrimientos anteriores se remontan a hace 13.000 años, más antiguos que lo que originalmente se pensó que era la llegada más temprana de humanos a América (como se detalla en un hallazgo cercano similar pero anterior que acompaña a este artículo).
Esqueleto humano de 8.000 años descubierto por buzos en cuevas cerca de Tulum
El descubrimiento se realizó entre Tulum y Playa del Carmen, en el estado de Quintana Roo, una zona que los arqueólogos consideran estratégica para la investigación de los primeros habitantes de América del Norte.
Del Río, que trabaja con el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), dijo a The Associated Press a finales de febrero que el esqueleto fue “encontrado en una cueva inundada a unos 26 pies (8 metros) bajo la superficie después de nadar unos 656 pies (200 metros) a través de la cueva”.
El intrincado sistema subterráneo que corre bajo la costa del Caribe mexicano se inundó hacia el final de la última edad de hielo, hace aproximadamente 8.000 años.
Lo más probable es que los restos llegaron al sitio cuando la cueva aún estaba seca, dijo Del Río.
El esqueleto, descubierto a finales del año pasado, estaba colocado sobre una duna de sedimento en una parte más estrecha de una cámara interior. Del Río dijo que es prácticamente seguro que los huesos fueron colocados allí intencionalmente.
Los análisis y estudios en curso proporcionarán más detalles sobre el contexto, la antigüedad y las prácticas de los antiguos habitantes de la región.
Investigaciones anteriores sugieren que el área de los hallazgos funcionaba como un lugar de enterramiento donde los primeros pueblos que habitaron la región realizaban prácticas rituales. La posición de los restos refuerza esta interpretación.
Luis Alberto Martos, director de estudios arqueológicos del INAH, dijo que este descubrimiento ayudará a esclarecer cómo llegaron los primeros pobladores a la Península de Yucatán y cómo utilizaron las cuevas en tiempos prehistóricos.
Datos genéticos recientes apoyan la hipótesis de una migración desde Asia a través del estrecho de Bering, aunque todavía hay indicios de posibles rutas desde América del Sur.
Además de restos humanos, los ríos subterráneos y los cenotes albergan restos de animales extintos, como perezosos gigantes, tigres dientes de sable y osos ancestrales.
Los arqueólogos esperan que estos descubrimientos contribuyan a comprender cómo las poblaciones antiguas se adaptaron a la Península de Yucatán y, al mismo tiempo, ayuden en la reconstrucción de los ecosistemas de la Edad del Hielo en futuras investigaciones.
Dada la vulnerabilidad ecológica y la importancia arqueológica de la región, los científicos han instado a los funcionarios a designar el área subterránea como sitio de patrimonio natural y cultural protegido, en reconocimiento de su importancia histórica y ambiental.