En medio de la emergencia climática global, mientras a diario aparecen ante nuestros ojos imágenes de glaciares desmoronándose, hay un lugar que va contra todo pronóstico. En el corazón de Asia Central, entre los altísimos picos de Montañas Pamirun enorme glaciar no sólo resiste, sino que sigue creciendo.
se llama Glaciar Vanch-Yakh y es uno de los glaciares más largos que existen fuera de las regiones polares. Durante décadas ha mostrado una estabilidad sorprendente, en claro contraste con la mayoría de las masas glaciares del planeta, que actualmente están en rápido declive.
Porque un glaciar en crecimiento podría decirnos algo nuevo
La zona en la que se encuentra, en Tayikistántambién alberga otra anomalía climática: la capa de hielo Kon-Chukurbashi. Aquí, en altitudes extremas, el hielo parece seguir sus propias reglas. Precisamente para entender lo que está sucediendo, una expedición científica internacional decidió perforar la capa de hielo y extraer núcleos de hielo a hasta cien metros de profundidad.
Dentro de estos cilindros de hielo, más o menos del tamaño de una lata, se guarda una crónica natural que recorre aproximadamente 30.000 años de historia climática. Cada capa conserva diminutos rastros químicos, polvo y sedimentos que cuentan cómo era el planeta cuando esa agua se convirtió en hielo.
Según Yoshinori Iizuka, profesor del Instituto de Ciencias de Baja Temperatura deUniversidad de Hokkaidocomprender el motivo de este crecimiento podría resultar invaluable. La idea, por ambiciosa que sea, es que el mecanismo que protege estos glaciares también pueda ofrecer ideas útiles para otros, hoy cada vez más frágiles.
Núcleos de hielo antiguos, polvo inesperado y un enigma aún abierto
Al analizar las muestras, los científicos encontraron algo inesperado. A más de setenta metros de profundidad aparece hielo inusualmente rico en polvoen cantidades nunca antes observadas en expediciones similares. Los últimos metros incluso tienen un color amarillento, un detalle que ha abierto nuevas preguntas y que será objeto de más estudios en laboratorios japoneses.
Los análisis aún están en curso, pero está claro que los glaciares del Pamir se comportan de manera diferente a los de muchas otras cadenas montañosas. Una resiliencia que podría depender de factores climáticos locales, de la circulación atmosférica o de dinámicas aún poco comprendidas.
Detrás de esta investigación no sólo hay curiosidad científica, sino también una carrera contra el tiempo. A finales de septiembre de 2025 el Fundación Memoria de Hielo Dirigió una expedición internacional a los glaciares del Pamir, llevando a 13 científicos a trabajar a 5.800 metros sobre el nivel del mar, en la capa de hielo Kon-Chukurbashi.
Aquí se extrajeron por primera vez núcleos de hielo profundos de más de 100 metros de largo: un verdadero archivo natural que preserva siglos, quizás milenios, de clima, polvo y atmósfera de una de las regiones más frágiles y menos estudiadas del planeta. Una de estas muestras será analizada inmediatamente, la otra se conservará en la Antártida, en el santuario de hielo de la fundación, como un recuerdo que deberá salvarse antes de que el calentamiento global haga imposible su recuperación. Porque incluso donde hoy el hielo parece resistir, los signos del cambio ya están escritos dentro de cada capa.
Una expedición extrema entre hielo, helicópteros y ciencia global
En la misión, seguida sobre el terreno por la AFP, participaron investigadores de Suiza, Rusia, Japón y Tayikistán. Los núcleos de hielo fueron transportados sobre arcenes, en segmentos refrigerados, por caminos impermeables hasta llegar a vehículos todoterreno y camiones frigoríficos. El proyecto contó con el apoyo de un instituto climático suizo y la Fundación Memoria de Hieloque trabaja para conservar muestras de hielo en la Antártida para salvarlas de un derretimiento irreversible. Una operación que tiene sabor a carrera contra el tiempo, para preservar archivos naturales destinados a desaparecer.
Quizás no haya una solución sencilla o inmediata. Pero si entre esas antiguas burbujas de aire y polvo misterioso hay una pista capaz de explicar por qué crece este glaciar, entonces el Vanch-Yakh podría ayudarnos a entender cómo proteger mejor el hielo del planeta. En una época de malas noticias medioambientales, esta historia no es un cuento de hadas con final feliz, sino un raro signo de complejidad. Y nos recuerda que la naturaleza, incluso bajo presión, todavía puede sorprendernos.