Argentina ha dado luz verde a reforma de la ley de glaciaresuna medida deseada por el presidente ultraliberal Javier Mileiquien prácticamente autorizó la actividad minería en zonas ecológicamente sensibles, como lo son los glaciares o el permafrost.
Con 137 votos a favor, 111 en contra y tres abstenciones, la Cámara de Diputados aprobó la enmienda que modifica la ley ya aprobada por el Senado en febrero pasado, una reforma que allana el camino paraextracción de metales estratégicos como el cobre, el litio y la plata en las zonas más delicadas de los Andes, donde los glaciares, fundamentales para el abastecimiento de agua, están cada vez más amenazados por el cambio climático y las actividades industriales.
Un camino que, evidentemente, ha suscitado fuertes reacciones entre los ecologistas, que denuncian el riesgo de comprometer los preciosos recursos hídricos del país. De ahí una serie de protestas masivas frente al Parlamento porteño. «¡El agua es más preciosa que el oro!» y “¡Un glaciar destruido no se puede restaurar!” fueron las principales consignas. Una protesta marcada, sin embargo, por enfrentamientos con la policía, que detuvo a algunos activistas de Greenpeace.
Por su parte, Milei sigue justificando la reforma como un paso necesario para atraer inversiones en el sector minero y fortalecer la economía, especialmente en un país rico en litio, elemento fundamental para la industria tecnológica y las energías renovables. Ni siquiera dudó en responder a los ambientalistas, acusándolos de preferir que Argentina permanezca «en la pobreza» antes que permitir la explotación de sus recursos naturales.
En cualquier caso, sobra decir que la modificación a la ley de glaciares ha sido recibida con preocupación por los expertos, que ven en esta reforma un peligro para la conservación de los recursos hídricos, de los que depende el 70% de los argentinos. La nueva legislación otorga a las provincias individuales una mayor autonomía en la gestión de áreas protegidas y les permite establecer qué áreas pueden explotarse con fines económicos y mineros.
El presidente del Colegio de Abogados Ambientalistas de Argentina, Enrique Viale, subrayó que esta modificación amenaza la seguridad hídrica del país, comprometiendo recursos fundamentales para las generaciones futuras. No sólo eso: los glaciares, que ya han visto una reducción del 17% en su superficie debido al cambio climático en los últimos diez años, ahora se ven aún más amenazados por la expansión de las actividades mineras. Lo preocupante no es sólo la extracción en sí, sino también la implicaciones a largo plazo para la biodiversidad y el paisaje, ya muy afectados por la contaminación y la creciente escasez de agua.
A pesar de la fuerte oposición, la ley ha encontrado un amplio apoyo entre los gobernadores de las provincias del norte, donde el sector minero está particularmente desarrollado, como Mendoza, San Juan, Catamarca y Salta, que ven la industria extractiva como una forma de fomentar el desarrollo económico.