No más plástico de un solo uso en la UE: adiós a los sobres de ketchup y mayonesa en los restaurantes, ¿desde cuándo ya no los encontraremos?

En unos meses te lo contamos adiós a esos sobres de ketchup, mayonesa, sal y aceite que encontramos comúnmente en restaurantes, bares y hoteles. Esta no es una simple recomendación, pero una obligación según el nuevo Reglamento Europeo de Envasesel Reglamento de envases y residuos de envases, que marca un punto de inflexión decisivo en la lucha contra el plástico desechable.

Un pequeño sobre, un gran problema medioambiental

Esos envases monodosis que nos parecen tan cómodos e higiénicos en realidad representan una de las fuentes más importantes de residuos plásticos en el sector de la restauración y la hostelería. Cada día se utilizan millones de sobres una vez y luego se desechan, lo que contribuye a la contaminación ambiental y a la creciente crisis de los residuos plásticos.

La Unión Europea ha decidido que ha llegado el momento de cambiar de rumbo, colocando esta prohibición dentro de un programa más amplio que apunta a la neutralidad climática para 2050 y la transición hacia una economía verdaderamente circular.

Cuando ya no encontramos los sobres

La fecha marcada en rojo en el calendario es el 12 de agosto de 2026.. A partir de ese momento ya no encontraremos envases de plástico desechables para condimentos en restaurantes, bares, hoteles y todos los alojamientos. El cambio afecta también a otros productos que estamos acostumbrados a ver en formatos monodosis: las mermeladas, el azúcar y la mantequilla tendrán que servirse en envases reutilizables o en formatos alternativos más sostenibles.

Pero la revolución verde no se limita a los alimentos. Incluso los productos de higiene personal que encontramos en los hoteles, como el champú, el acondicionador y los detergentes, tendrán que abandonar, aunque en diferentes momentos, sus pequeños envases de plástico desechables en favor de dispensadores recargables, una solución que muchas estructuras ya han adoptado con éxito.

Los retos de los restauradores y hoteleros

La transición no estará exenta de obstáculos. Para los restauradores, el problema surge de encontrar alternativas que respeten los estándares de higiene exigidos por el sector alimentario, manteniendo la practicidad y el control de las porciones. Los recipientes colectivos no siempre representan una solución viable, mientras que los dispensadores pueden no ser adecuados para todo tipo de condimentos.

Para los hoteleros, sin embargo, el desafío consiste principalmente en artículos del servicio de habitaciones, como vasos y platos, que deberán volverse reutilizables, con todo lo que esto implica en términos de lavado, mantenimiento y posibles robos.

No faltan las críticas al reglamento, sobre todo teniendo en cuenta que durante la emergencia sanitaria se recomendó encarecidamente el uso de envases desechables por motivos de higiene. Sin embargo, la urgencia medioambiental requiere decisiones valientes, incluso si implican sacrificios. El reglamento europeo ha previsto un cambio gradual para permitir a todos los operadores del sector adaptarse sin sufrir repercusiones económicas demasiado fuertes.

Un proceso gradual hacia 2030

La prohibición de agosto de 2026 es sólo el primer paso de un viaje más largo. A partir de enero de 2030, la represión de los envases desechables se extenderá a todos los productos alimentarios, cosméticos y de higiene, incluida la comida para llevar, que por ahora sigue excluida. En febrero de 2032 la Comisión Europea hará balance, evaluando el impacto ambiental y sanitario de las medidas adoptadas para entender si se han alcanzado los objetivos.

Mientras tanto, las empresas del sector ya se están moviendo para encontrar soluciones alternativas, desde dispensadores hasta envases compostables y ecosostenibles. Al igual que pasó con los platos y vasos biodegradables o las botellas con tapón puesto, en este caso también nos acostumbraremos al cambio. Y aquellos que todavía tengan existencias de productos prohibidos podrán seguir usándolos hasta que se agoten, lo que permitirá una transición fluida hacia un futuro con menos plástico.

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