A primera vista parece falso, un títere de goma para niños, pero en realidad se trata del anfibio de las cavernas por excelencia, el proteus. Y en los últimos meses se ha descubierto uno realmente excepcional, clasificado ya como el más grande de Italia.
De hecho, el Proteus anguinus es uno de los animales más curiosos del planeta con su piel desprovista de pigmentación, su cuerpo parecido a una anguila y prácticamente sin ojos. Tanta fue la sorpresa de algunos espeleólogos de la Sociedad de Espeleología del Adriático al encontrarse cara a cara con un ejemplar tan grande de su especie en el interior de la cueva de Luftloch, en el Karst de Trieste.
Un animal frágil y muy antiguo
El protagonista de esta historia, un proteus anguinusno es un animal cualquiera. Es ciego, pálido como la tiza y sólo vive donde el agua está realmente limpia. El ejemplar descubierto en el nuevo brazo del río Timavo es largo 31 centímetros y pesa aprox 100 gramosun tamaño inusual, casi sorprendente para una especie que, generalmente, alcanza dimensiones mucho más reducidas.
Los espeleólogos lo vieron moverse lentamente en el agua oscura y su peso ya se sentía en la red. Para quienes han estudiado estos entornos durante años, un proteus tan grande es una pista preciosa: significa que ese ecosistema subterráneo, a pesar de estar entre los más delicados de Europa, Está resistiendo bien el impacto del mundo exterior..
Es un animal que puede vivir hasta 100 añoscasi un archivo vivo de la historia ambiental del subsuelo. Si él está bien, todo lo que le rodea también estará bien. Y eso es exactamente lo que esperan confirmar los científicos de la Universidad de Trieste, que coordinan un proyecto de seguimiento específico.
Un descubrimiento que cuenta lo mucho que aún no sabemos sobre nuestro subsuelo
El Luftloch no es una cueva cualquiera. Es uno de los accesos más profundos al laberinto kárstico: túneles excavados por el agua, pozos verticales, paredes que cuentan milenios de historia geológica. Aquí mismo, después de más de veinte años de exploración e intentos, los espeleólogos lograron llegar a un tramo del Timavo que nadie había documentado jamás.
Entre las corrientes frías y la oscuridad absoluta, vive una pequeña comunidad de organismos que han aprendido a sobrevivir sin luz, sin colores, sin ruido. El proteus es el símbolo más poderoso de este mundo oculto, casi un «dragón» en miniatura que la naturaleza ha esculpido para adaptarse a la oscuridad eterna.
Que un ejemplar tan grande haya podido prosperar aquí mismo es un mensaje contundente, casi una invitación a no dar por sentados estos entornos que, a pesar de estar fuera de nuestra vista, dependen directamente de lo que hacemos en la superficie.