Pesticidas, la UE evalúa autorizaciones ilimitadas: esto es lo que podría cambiar (y por qué la propuesta es controvertida)

La Comisión Europea se prepara para revolucionar el sistema de aprobación de pesticidas con una propuesta que ya está generando discusión. La idea básica es eliminar el plazo para las autorizaciones de sustancias activas consideradas segurasmanteniendo las herramientas de control y revisión. Una medida que, según Bruselas, garantizaría una mayor eficiencia y un ahorro significativo, pero que plantea dudas sobre los posibles riesgos para la salud de las personas y el medio ambiente.

Un enorme cambio regulatorio, que en cualquier caso marcaría un antes y un después en la gestión de pesticidas en Europa.

Stop a los vencimientos a diez años: la nueva estrategia europea

Actualmente, las sustancias activas de los plaguicidas reciben autorizaciones con una validez máxima de 10 años, que se elevan a 15 para las sustancias de bajo riesgo. Con el nuevo paquete de simplificación de los alimentos y piensos, cuya adopción está prevista para el 16 de diciembre, este plan podría superarse. De hecho, el ejecutivo europeo cree que muchas sustancias ya han demostrado su seguridad mediante repetidos ciclos de evaluación, y que las nuevas moléculas presentan perfiles toxicológicos y ecotoxicológicos mejorados en comparación con el pasado.

Por tanto, la propuesta prevé: hacer que las aprobaciones sean permanentes, eliminando la obligación de renovarlas periódicamente cuando no sea necesario. Un cambio radical que pretende agilizar la burocracia y reducir costes para las instituciones y empresas del sector.

Pero cancelar los plazos no significa renunciar a la supervisión, asegura la UE. De hecho, el sistema mantendrá mecanismos de control sustanciales: tanto la Comisión como los Estados miembros podrán seleccionar periódicamente determinadas sustancias para someterlas a una revisión completa. Además, si surgen nuevos datos científicos o riesgos inesperados, será posible activar revisiones extraordinarias en cualquier momento.

Para las sustancias que puedan plantear preocupaciones específicas en relación con la salud humana, la salud animal o el medio ambiente, será posible establecer plazos más restrictivos. En la práctica, Las autorizaciones ilimitadas se referirán principalmente a sustancias con un perfil de seguridad demostradomientras que para los más problemáticos se mantendrá un enfoque más prudente.

Detrás de esta reforma hay, evidentemente, también una lógica económica. Según estimaciones de Bruselas, las nuevas medidas podrían generar un ahorro de al menos mil millones de euros entre 2027 y 2029, con una reducción global de los costes administrativos de 2.700 millones de euros hasta 2034. Cifras significativas que se derivarían de la eliminación de trámites repetitivos y la simplificación de obligaciones burocráticas para autoridades e industrias.

La represión de los productos importados

El paquete también aborda una cuestión candente: el riesgo de que sustancias prohibidas en Europa puedan volver a entrar a través de alimentos y piensos procedentes de terceros países. De hecho, actualmente, a pesar de la prohibición europea, algunas sustancias prohibidas todavía pueden llegar al mercado a través de productos cultivados en el extranjero que no cumplen la normativa comunitaria.

El nuevo paquete pretende cerrar este vacío regulatorio: los límites máximos de residuos ya no pueden basarse en las prácticas agrícolas de los países exportadores ni en las normas del Codex Alimentarius.

¿Qué significa? Eso Si se prohíbe un pesticida en Europa, ya no podrá llegar indirectamente a través de importaciones.

Biocontrol: luz verde acelerada para alternativas sostenibles

Luego se presta especial atención a sustancias de biocontrol, consideradas alternativas más sostenibles a los pesticidas químicos tradicionales. La Comisión quiere fomentar su difusión a través de una definición uniforme, procedimientos de aprobación más rápidos y la posibilidad de que los gobiernos nacionales concedan autorizaciones provisionales mientras la evaluación europea aún está en curso. Una elección que refleja el deseo de fomentar prácticas agrícolas con menos impacto, acelerando la llegada de soluciones innovadoras al mercado.

Queda por ver cómo recibirán esta propuesta los Estados miembros y la opinión pública, dividida entre quienes piden una mayor flexibilidad para la agricultura y quienes temen un debilitamiento de las protecciones ambientales y de salud. De hecho, el verdadero desafío es poder encontrar el equilibrio entre innovación y simplificación.

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