Un centro de investigación español anuncia un avance histórico en el almacenamiento de energía solar

El anuncio ha sorprendido al sector y ha encendido la imaginación del público: un equipo español asegura haber dado un salto clave en el almacenamiento de energía solar, un eslabón que durante años ha frenado la transición. La promesa es simple de decir y difícil de lograr: guardar más horas de electricidad a menor coste, con seguridad y materiales abundantes.

“Es un avance práctico, no un truco de laboratorio”, afirma la dirección técnica del proyecto, subrayando que el prototipo ya ha superado pruebas de campo en condiciones reales.

Un sistema híbrido que guarda calor y electricidad

El corazón de la solución es un diseño híbrido que combina almacenamiento térmico de alta estabilidad con una batería de flujo orgánica. El sol alimenta tanto a los módulos fotovoltaicos como al bloque térmico, y un convertidor reversible gestiona la energía hacia donde más convenga en cada momento.

Según el equipo, el sistema puede sostener una carga crítica durante varios días sin sol, escalando desde tejados industriales hasta microredes rurales. La clave está en unir tecnologías maduras con materiales benignos, evitando cuellos de botella en minerales críticos.

Cómo funciona bajo el capó

El bloque térmico emplea un medio de almacenamiento basado en sales de nitrato, compactado en un tanque modular con excelente aislamiento. Este calor se usa para generar vapor o para alimentar bombas de calor de alta temperatura, reduciendo la demanda eléctrica en horas nocturnas.

En paralelo, la batería de flujo utiliza electrolitos orgánicos derivados de biomasa no alimentaria, circulando a través de celdas con membranas de alta selectividad. El resultado es una vida útil larga, con mantenimiento simple y bajo riesgo de incendio en entornos urbanos.

“No se trata de una batería milagrosa, sino de una arquitectura que suma eficiencias”, explica una de las investigadoras principales. “El objetivo era robustez, no récords de laboratorio en condiciones irrepetibles”.

Por qué importa ahora

España afronta curtailment a mediodía y picos de demanda al anochecer, una combinación que encarece la red y frena nuevas instalaciones solares. Un almacenamiento asequible y seguro reduce vertidos, estabiliza el sistema y mejora los ingresos de los productores.

El consorcio sostiene que su coste por kWh-día es inferior al de alternativas convencionales en escenarios de 8 a 48 horas, con mejoras notables en espacio y reciclabilidad. Menos dependencia de litio, cobalto o níquel y más valor añadido en la cadena local.

Lo que ya se ha comprobado

  • Prototipo modular validado en entorno industrial, con integración fotovoltaica y gestión inteligente de cargas.

En la planta piloto, ubicada en el sur de España, la solución ha pasado ensayos de ciclado, respuesta a variaciones de irradiancia y operación en modo isla ante microcortes de red. Los resultados preliminares apuntan a una degradación muy contenida y a una gestión térmica eficiente.

“Preferimos prometer poco y entregar mucho”, afirma el responsable de sistemas. “Nos obsesionan la mantenibilidad y la seguridad operativa en el día a día”.

Aplicaciones que van más allá del kWh

La arquitectura híbrida ofrece flexibilidad inusual: permite calor útil para procesos industriales, electricidad para picos de demanda, e incluso acoplamiento con frío mediante absorción. Esto abre puertas en agroalimentación, hoteles, hospitales y polígonos que buscan reducir su factura y su huella climática.

Para redes locales, el sistema mejora la calidad de suministro con control de tensión y potencia reactiva, apoyando la estabilidad sin grandes inversiones en la red troncal.

De la innovación al mercado

El equipo trabaja ya con fabricantes de componentes y utilities en paquetes de 250 kW a 5 MW, con tiempos de instalación reducidos gracias a diseño en skid. La prioridad es certificar seguridad, bancos de ensayo de ciclos acelerados y protocolos de interoperabilidad abiertos.

Se prevé una primera serie comercial limitada durante el próximo año, enfocada a clientes con altos costes por pico y restricciones de espacio. El modelo de negocio combina venta de equipos con contratos de rendimiento y mantenimiento predictivo.

Preguntas que aún quedan por resolver

Como toda tecnología emergente, hay incógnitas sobre escalado de proveedores, regulación y financiación verde. Los ensayos de fin de vida, los planes de reutilización de electrolitos y la garantía de 10-15 años deben quedar cristalizados en contratos claros.

El consorcio asegura que publicará datos de rendimiento auditados y guías de ciberseguridad para la operación remota, aspectos críticos para la confianza bancaria.

“Lo importante no es ganar una carrera de titulares, sino entregar estabilidad al cliente y a la red”, remata una voz del comité científico. “Si los números se mantienen, cambia el guion de la intermitencia renovable”.

En un país con sol abundante y tejido industrial capaz, la combinación de calor y electricidad almacenada suena a oportunidad tangible. Si la promesa se materializa en series comerciales y contratos replicables, España podría exportar no solo megavatios, sino también soluciones de almacenamiento que apuntalan la descarbonización con pies de plomo.

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