Durante 33 días, comunidades indígenas ocuparon un puerto estratégico para Cargill, una multinacional estadounidense. ¿Su objetivo? Impedir la privatización de los ríos amazónicos. El resultado: el decreto fue derogado y la batalla ganó.
Entonces, en Brasillos pueblos indígenas acaban de lograr una gran victoria. Después de un mes de ocupación del puerto de Santarém, el Gobierno decidió derogar el decreto que autorizaba el privatización y el dragado de los ríos Tapajós, Madeira y Tocantins en el Amazonas.
Obviamente, detrás de este decreto estaban la agroindustria de la soja, las ganancias de las exportaciones y el control de recursos comunes vitales.
El decreto rechazado
La disposición preveía la concesión de la vía fluvial del río Madeira (de Porto Velho a Itacoatiara), del Tocantins (de Belém a Peixe) y del Tapajós (de Itaituba a Santarém), por miles de kilómetros en total en el corazón de la selva amazónica.
La decisión llega después de días de movilización de los pueblos indígenas que viven a lo largo de estos ríos. Representantes de unas 14 etnias ocuparon las plantas de Cargill en Santarém, denunciando el riesgo de que los dragados y las concesiones allanaran el camino para lo que definieron como la «privatización del río TapajósPara ellos no se trata sólo de infraestructura: esos cursos de agua son territorios ancestrales, fuentes de vida, cultura y sustento.
El anuncio se produjo luego de una reunión en el Palacio de Planalto entre los ministros Guilherme Boulos, Sônia Guajajara y dirigentes indígenas. Durante el debate, las comunidades expresaron su preocupación por el impacto ambiental y social de las obras, que afectarían también a los quilombolas y a las poblaciones costeras.
El Ministerio de Puertos y Aeropuertos explicó que la elección fue compartida con otros ministerios y que la revocación se publicará en la próxima edición del Diario Oficial. A principios de mes el gobierno sólo había propuesto una suspensión, pero las protestas no cesaron.
Según el ministro Sônia Guajajarala decisión también tiene en cuenta el compromiso adquirido durante la COP30: todo proyecto vinculado a la hidrovía del Tapajós debe ser precedido de una consulta previa, libre e informada, como exige el Convenio núm. 169 de la Organización Internacional del Trabajo.
Para las comunidades indígenas es una señal importante: La defensa de los ríos Amazonas no es sólo una batalla ambiental.sino una cuestión de derechos, de autodeterminación y de futuro.