Hacer
Hacer

La república de la basura electrónica

Argentina descarta 300 millones de kilos de residuos electrónicos por año. Sin embargo, cada vez son más los que entienden que reciclar es una necesidad. Y en muchos casos, una oportunidad.

1 de Septiembre de 17 . 07:17hs
mm

Manuel Torino

En Trescientos millones, la obra teatral de Roberto Arlt, una mujer recibe una millonaria herencia que termina siendo su perdición.

Hoy, con ciertos matices, la historia se repite: la cifra de la herencia es la misma, pero en lugar de contarse en billetes, se mide en kilos de basura electrónica.

Y ya no afecta a una sola persona, sino a todo el país. Así es: los argentinos descartamos unos 300 millones de kilos de aparatos electrónicos en desuso por año.

Se trata de una pesada herencia ambiental que se incrementa diariamente y que suele pasar desapercibida.

Una gran parte de los residuos electrónicos en la Argentina terminan en basurales.

Notebooks, teclados, cafeteras, cables de celulares, secadores de pelo, parlantes, calculadoras, controles remotos, licuadoras, relojes, heladeras, depiladoras… Todos estos productos –y muchos más– forman parte de los llamados Aparatos Eléctricos y Electrónicos en Desuso (Aeed).

Y si bien son residuos reciclables en un 90% de sus partes, tienen pequeños componentes considerados muy contaminantes si no se los gestiona correctamente.

En la Ciudad de Buenos Aires, cada vecino descarta casi 7 kilos de basura electrónica por año. El doble que en el resto del país.

Los números surgen de un relevamiento de la Agencia de Protección Ambiental (APrA) del gobierno porteño al que accedió ACONCAGUA.

Los porteños descartan 7 kilos de basura electrónica por año

Sin embargo, antes de sucumbir ante la creciente montaña de electrodomésticos, distintas alternativas están surgiendo para combatir la cultura del descarte.

La mayor parte de estos aparatos puede ser recuperada, ya sea a través de la reutilización o del reciclaje de materiales como plásticos y metales.

Por eso, tanto gobiernos como empresas, ONGs y novedosos start ups trabajan para alargar la vida útil de muchos de estos productos.

El Club de Reparadores, por ejemplo, es un evento itinerante de reparación colectiva creado por Marina Pla y Melina Scioli en 2015.

Las dos amigas convocan periódicamente a que la gente se junte a reparar objetos propios o ajenos que fueron dañados o que están viejos pero pueden seguir funcionando.

“Todos podemos intuir que descartar un electrodoméstico hecho de muchísimos materiales valiosos ante la menor falla va totalmente en contra del sentido común”, dice Pla en diálogo con ACONCAGUA. Y agrega: “Pero, a la vez, el hábito de reparar las cosas que era tan natural y obvio en las generaciones de nuestros padres y abuelos hoy parece estar en vías de extinción”.

Cada vez más jóvenes buscan revertir la cultura del descarte. | FOTO: CLUB DE REPARADORES

Auriculares, minipymers, pantalones y bolsos son los objetos más populares que los vecinos acercan al Club, que no solo pone en valor productos valiosos sino que en muchos casos la experiencia despierta el oficio de reparadores en jóvenes.

“Hoy tenemos la certeza que nuestro planeta no puede sostener el ritmo actual de extracción de materias primas, producción, consumo y descarte. Este modelo lineal debe ser reemplazado por uno circular, en donde los productos sean parte de un ciclo de valorización continuo, en el que la reparación juega un rol clave”, opinan las creadores del Club, que también impulsan otros proyectos de concientización ambiental.

Todos ganan

El paradigma del descarte es global. En Estados Unidos, por ejemplo, de los us$ 206.000 millones gastados en electrónica en 2012, solo un tercio de los residuos resultantes se recicló. El resto, fue simplemente tirado a la basura.

Pero si bien las cosas ya no duran toda una vida como hace 50 años; tampoco todo termina enterrado en un basural como hace 25: hoy, cada vez son más los que entienden que reciclar es una necesidad. Y en muchos casos, una oportunidad.

Es el caso de Zelucash, una empresa argentina que se dedica comprar smartphones en desuso, recuperarlos y luego reintroducirlos al mercado con garantía y a precios accesibles.

“Trabajamos para alargar el ciclo de vida del producto, evitando que termine en un basural antes de tiempo. Antes de que existiese el concepto de usado con garantía en los productos electrónicos, la gente descartaba su teléfono en 12 o 14 meses”, explica Lucas Keen, founder y CEO de Zelucash a ACONCAGUA.

“Veíamos que se se estaba desaprovechando parte de la vida útil del producto. En cambio ahora, al contar con una garantía de la calidad y del origen legítimo del equipo (es decir que no es robado ni falsificado), ya tienen más sentido comprar un usado”, dice el emprendedor. Y agrega: “De hecho, estos teléfonos se están utilizando hasta cuatro años en lugar de uno o dos.”

Por otra parte, iniciativas como Zelucash contribuyen a achicar la brecha digital. “Le acercamos tecnología a la base de la pirámide ya que vendemos equipos 4G a precios muy accesibles”, dice Keen.

Lucas Keen, fundador de Zelucash, una empresa que alarga el ciclo de vida de los smartphones. | FOTO: ZELUCASH

Doble impacto

El reciclado de los residuos electrónicos tiene un doble impacto positivo. Por un lado, permite recuperar metales o materiales (silicio, plásticos, oro, plata, cobre, etc.) que son cada vez más escasos y cuya extracción mediante minería genera un alto costo ambiental.

Y por el otro, se mitiga el efecto que estos residuos producen en el medio ambiente al degradarse en basurales que contaminan napas y suelos.

Es importante remarcar que una parte de los componentes de los Aeed son considerados peligrosos si no se los gestiona correctamente.

Existe una clara oportunidad de poner en valor los residuos electrónicos. | FUENTE: APrA

“En el proceso de desmontaje de estos aparatos se genera a su vez una pequeña fracción de residuos peligrosos que debe ser manejada de forma diferenciada para evitar daños al ambiente y la salud”, explican desde APrA.

Según detallan desde el organismo, se debe evitar especialmente la liberación de sustancias como mercurio, plomo, cadmio y otros metales pesados, así como también aceites minerales y gases refrigerantes.


Responsabilidad extendida

Entonces, se puede reducir el descarte de estos equipos a través de mejoras de diseño que extiendan su vida útil, mediante la reparación e incluso incorporando prácticas de consumo responsable.

Pero una de las claves, reconocen los especialistas, es aplicar el concepto de Responsabilidad Extendida del Productor (REP), que contempla la etapa post consumo para que se realice una gestión segura de los desechos.

La REP define la responsabilidad legal que tienen las compañías ante la gestión de los aparatos y dispositivos que colocan en el mercado al finalizar su vida útil.

“Es fundamental que contemos con una ley que responsabilice a quienes ponen los productos en el mercado –y lucran con ello– por el costo de gestionar correctamente los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos”, dice Pla, del Club de Reparadores.

 

Así las cosas, el manejo de los Aeed es un problema que escala sin cesar en todo el país y cuya solución es una legislación nacional que ordene todo el sistema y aplique multas a quienes no cumplan con la REP, coinciden distintos expertos en gestión ambiental consultados por ACONCAGUA.

Inspirados en los casos de países desarrollados, en la Argentina ONGs ambientalistas intentan, sin éxito por el momento, aplicar un principio similar que regule a los fabricantes de pilas y baterías.

Mientras tanto, la Agencia de Protección Ambiental recibe los aparatos eléctricos y electrónicos en desuso en distintos puntos de la ciudad.

La falta de una ley de Responsabilidad Extendida del Productor es una parte fundamental del problema

Existen tres Puntos Verdes ubicados en Plaza Arenales (Devoto), en Parque Centenario (Caballito) y en La Casona de Los Olivera (Parque Avellaneda).

Además, cuatro Puntos Verdes Móviles recorren las 15 comunas y reciben los basura electrónica.

De esta forma, los equipos son entregados a un tratador privado que repara y reutiliza aquellos que pueden ser reparados y recicla los componentes reutilizables. Luego, los residuos peligrosos son enviados a un operador habilitado por el gobierno porteño.

“Con la incorporación de estos Puntos Verdes Móviles acercamos la posibilidad de reciclar a los vecinos. El año pasado hicimos un gran trabajo con campañas para recuperar aparatos electrónicos y eléctricos en desuso, y este año comenzamos a recibir aceites. Pronto sumaremos la recepción de pilas, baterías y cartuchos de impresoras, entre otros”, expresó Eduardo Macchiavelli, ministro de Ambiente y Espacio Público porteño.

Los Puntos Verdes Móviles recorren los barrios en búsqueda de los residuos electrónicos. | FOTO: APrA

En tanto, según una encuesta del Consejo Económico y Social de la Ciudad de Buenos Aires, sólo el 65% de los porteños separa los residuos.

Este año se cumplen diez años de la puesta en vigencia de Ley 1854, de Basura Cero, entre cuyos objetivos se encuentra el de reducir los residuos sólidos urbanos que se envían a los rellenos sanitarios.

Todavía está lejos de cumplirse. ^^^

  • Ana de Campos . 12:01hs

    Excelente artículo. Es muy importante generar conciencia sobre este tema tan fundamental. Ojalá Argentina lidere un cambio también es esto. Sigan difundiendo su importancia. Gracias

  • lucas . 00:11hs

    Yo utilizo las chapas de las heladeras, lavarropas y cocinas para utilizarlas en los techos. Tambien con las chapas de CPU hago tejas, quedan muy bien.
    Y de eso en las “bardas” de la Patagonia esta lleno, nadie las recolecta o recicla. Estan tiradas por todas partes.

  • Fede . 07:36hs

    Las plaquetas con contienen los metales (esas que verdes tienen todos los aparatos) se podrían vender a 1 USD cada una (literal, las compran a eso en otros países) pero por cuestiones de leyes Argentina no puede exportar lo que se considera basura.

Domingo

Periodismo positivo. Información para vivir mejor. Recibí noticias sustentables pensadas para vos.

Suscribíte a nuestro newsletter.

Domingo

Periodismo positivo. Información para vivir mejor. Recibí noticias sustentables pensadas para vos.

Suscribíte a nuestro newsletter.