En un momento histórico en el que la necesidad de hacer más sostenibles los sistemas de producción es cada vez más evidente, la agricultura regenerativa se consolida como una de las respuestas más concretas. En este escenario encaja la iniciativa del Grupo Davines, empresa de cosmética profesional certificada B Corp desde 2016, que junto con la Fundación para el Desarrollo Sostenible ha anunciado la apertura de inscripciones para la tercera edición de «The Good Farmer Award» 2026. El premio, único de este tipo en Italia, tiene como objetivo identificar y apoyar a jóvenes agricultores capaces de experimentar modelos agrícolas más saludables, resilientes y en equilibrio con los ecosistemas.
Un premio a la agricultura regeneradora
El objetivo no es sólo ofrecer apoyo económico, sino fomentar prácticas agroecológicas que vayan más allá de lo orgánico tradicional. El enfoque promovido considera el sistema agrícola en su totalidad: la salud del suelo, la protección de la biodiversidad y también los efectos sociales de las actividades agrícolas. Esta perspectiva también incluye la apertura de la licitación a empresas dedicadas a la cría extensiva, reconociendo el papel que la gestión integrada entre cultivos y pastos puede tener en la mejora del bienestar animal y la reducción del uso de medicamentos veterinarios, por ejemplo mediante el pastoreo al aire libre.
¿Quién puede participar?
El premio está dirigido a agricultores que no tengan más de 35 años a 31 de julio de 2026 y que gestionen empresas con certificación ecológica vigente. Sin embargo, no basta con respetar las normas orgánicas: los candidatos deben demostrar un compromiso concreto con la agricultura orgánica regenerativa y la agroecología, aplicando al menos tres prácticas agrícolas consideradas fundamentales para mejorar la fertilidad del suelo y la resiliencia de los ecosistemas agrícolas.
Estos incluyen, por ejemplo, la rotación de cultivos para mantener la fertilidad del suelo y limitar los parásitos y enfermedades, la reducción del cultivo del suelo para preservar su estructura y vida microbiana, el uso de fertilizantes orgánicos y la introducción de sistemas agroforestales que combinen árboles, campos y pastos. Otras prácticas incluyen el uso de cultivos de cobertura, como leguminosas, para proteger el suelo de la erosión y enriquecerlo con nutrientes, y cubrirlo con material orgánico para mantener la humedad y contener las malezas.
El premio y cómo postularse
Entre los proyectos presentados, dos serán seleccionados para recibir una aportación de 10.000 euros cada uno puesta a disposición por el Grupo Davines. Los recursos se utilizarán para apoyar intervenciones concretas, desde la compra de materiales hasta el desarrollo de nuevas actividades agroecológicas, con el objetivo de transformar ideas prometedoras en proyectos operativos y replicables.
Las solicitudes estarán abiertas del 10 de marzo al 15 de mayo de 2026 y se podrán enviar completando el formulario en línea específico. Para información o asistencia puede escribir a [email protected]. La selección estará a cargo de un jurado compuesto por ocho expertos en agricultura, agroecología y sostenibilidad, presidido por Edo Ronchi, presidente de la Fundación para el Desarrollo Sostenible. La ceremonia de entrega de premios se celebrará el 27 de noviembre de 2026 en el Davines Group Village de Parma.
Los ganadores de ediciones anteriores
En las dos primeras ediciones, en 2024 y 2025, The Good Farmer Award ya ha premiado a cinco jóvenes agricultores, cuatro en Italia y uno en Estados Unidos, también gracias a la colaboración con el Instituto Rodale, pionero de la agricultura orgánica regenerativa. Cada uno de los ganadores recibió 10.000 euros, destinados a desarrollar proyectos medioambientales y sociales innovadores.
Entre los ganadores de 2024 se encuentra Marta Galimberti de Cascina Bagaggera, en la provincia de Lecco, que ha construido un modelo agrícola multifuncional capaz de combinar agroecología e inclusión social junto con la Asociación Corimbo Onlus. Los fondos se utilizaron para ampliar el jardín, fortalecer proyectos de inclusión y desarrollar actividades educativas. Ese mismo año también fue premiado Filippo Laguzzi de RAM – Radici A Moncalieri, en la zona de Turín, que combinó la producción agrícola orgánica y regenerativa con una intensa actividad de divulgación ambiental, como una granja educativa. El aporte recibido se invirtió en equipos manuales para mejorar el trabajo diario.
En 2025, Alessia Mazzù, de la cooperativa agrícola Co.r.ag.gio de Roma, fue premiada por su trabajo para recuperar 22 hectáreas de terrenos públicos abandonados, mientras que Luca Quirini, de la empresa agrícola Quira, en Liguria, fue reconocido por su compromiso con la protección de la biodiversidad local y de la raza bovina Cabannina. Su proyecto incluía la construcción de un “establo en el bosque” y la compra de una furgoneta de laboratorio multifuncional. Ese mismo año, en Estados Unidos, el premio recayó en Clarenda “Farmer Cee” Stanley, que utilizó los fondos para mejorar la gestión de cultivos perennes y crear un invernadero túnel dedicado al cultivo de hibisco y moringa.
El papel de la investigación: el Centro Europeo Orgánico Regenerativo
También apoya este camino el Centro Europeo Orgánico Regenerativo (EROC), fundado en 2021 por el Grupo Davines junto con el Instituto Rodale. El centro, el primero en Europa dedicado a la investigación y la formación en agricultura biológica regenerativa, está situado en el Davines Group Village de Parma y se extiende sobre una superficie de 17 hectáreas.
Después de tres años de experimentos, los datos recopilados muestran resultados significativos. Los sistemas agrícolas manejados con prácticas orgánicas regenerativas han alcanzado niveles de productividad comparables a los de la agricultura convencional, pero con claros beneficios para el suelo y el medio ambiente. Se observó un aumento de la biodiversidad del suelo, con mayor presencia de microbios y lombrices, y una mejora en la calidad nutricional de los cultivos, particularmente en minerales como magnesio, calcio y zinc. Las prácticas regenerativas, como la labranza reducida, los cultivos de cobertura y las rotaciones, también han demostrado una mayor capacidad para acumular carbono orgánico en el suelo y aumentar la resiliencia de los suelos al estrés climático.
EROC también ha obtenido la Certificación Orgánica Regenerativa (ROC), uno de los estándares internacionales más avanzados para la salud del suelo, el bienestar animal y la equidad social. Además de la investigación, el centro acompaña a varias empresas agrícolas italianas en el camino hacia esta certificación y participa en redes internacionales como el Grupo Asesor Técnico de la FAO y el Grupo de Trabajo de la Alianza Mundial por el Suelo.
Una inversión en el futuro de la agricultura
Por tanto, el Premio Buen Agricultor pretende ser más que un premio: representa una inversión en una nueva forma de hacer agricultura, capaz no sólo de producir alimentos sino también de regenerar el suelo, proteger la biodiversidad y fortalecer las comunidades rurales. En este sentido, el futuro de la agricultura depende cada vez más de la capacidad de los jóvenes agricultores para experimentar con modelos diferentes y más sostenibles.