OGM de nueva generación: la UE dice sí a la desregulación, pero ¿qué encontraremos (y qué no) en la etiqueta?

Es un paso histórico para la agricultura europea. El 21 de abril de 2026, los Ministros de Agricultura de los 27 países de la Unión Europea dieron la Luz verde al nuevo reglamento sobre Nuevas Técnicas Genómicas (NGT)también conocidas en Italia como Técnicas de Evolución Asistida (TEA), que abren la puerta a una profunda revisión de las normas que hasta ahora regulaban una parte importante de los organismos genéticamente modificados.

La propuesta recibió el apoyo de 18 Estados miembros (incluida Italia). Austria, Croacia, Hungría, Rumanía, Eslovenia y Eslovaquia votaron en contra, mientras que Bélgica, Bulgaria y Alemania se abstuvieron.

¿Qué son las Nuevas Técnicas Genómicas? Generalmente se los define como «Nuevos OGM», porque a diferencia de los antiguos OGM -basados ​​en la transgénesis, es decir, la inserción de genes de una especie extraña en un organismo huésped- incluir técnicas más nuevas como la edición del genoma (modificación o silenciamiento de partes del ADN) y cisgénesis (transferencia de genes entre organismos de la misma especie).

Se trata de tecnologías desarrolladas durante la última década, que no existían en 2001, cuando la UE adoptó su legislación sobre OGM y hasta ahora, las plantas obtenidas mediante estos métodos estaban sujetas a las mismas reglas que los OGM más antiguos.

El nuevo reglamento pretende alinear la legislación con el progreso científico, distinguiendo entre técnicas con impactos genéticos limitados y aquellas con modificaciones más profundas.

La distinción clave: categoría 1 y categoría 2

El núcleo del reglamento es la división de las plantas de NGT en dos categorías:

Las proyecciones de las asociaciones que critican la nueva norma indican que Hasta el 94% de las nuevas plantas se considerarían equivalentes a las variedades convencionales.escapando así a la legislación estándar sobre OGM.

Patentes y transparencia

Uno de los temas más delicados del debate es el de la propiedad intelectual. El reglamento no cambia la Directiva de la UE sobre patentes de biotecnología, pero introduce algunas medidas de transparencia: los desarrolladores de plantas NGT-1 deberán comunicar la información de las patentes a una base de datos pública y podrán indicar voluntariamente su voluntad de otorgar licencias en condiciones justas.

También se creará un grupo de expertos para evaluar el impacto de las patentes en el sector. En el plazo de un año desde su entrada en vigor, la Comisión Europea publicará un estudio específico sobre el efecto de las patentes en la innovación, la disponibilidad de semillas y la competitividad del mercado, con posibles propuestas posteriores.

las criticas

Evidentemente no faltan puestos críticos. Organizaciones ecológicas y biodinámicas, más de 50 a nivel europeo, han lanzado la campaña «Ingredientes oscurecidos«, Eso denuncia el riesgo de pérdida de transparencia para los consumidores: con la liberalización de la categoría 1, los productos obtenidos a partir de variedades modificadas en laboratorio podrían llegar a los estantes sin ninguna indicación visible. Las asociaciones recuerdan que históricamente más del 85% de los ciudadanos europeos se han declarado a favor del etiquetado de los OGM.

Organizaciones como Vía Campesina y Corporate Europe también expresan su preocupación a nivel económico, argumentando que la nueva regulación podría favorecer la concentración del mercado de semillas en manos de grandes grupos industriales, en detrimento de la autonomía de los agricultores y de la biodiversidad.

Los partidarios de la medida, por el contrario, destacan el potencial de las NGT para desarrollar cultivos más resistentes a la sequía, las inundaciones y las plagas, reduciendo al mismo tiempo el uso de pesticidas y agua, en línea con los objetivos de sostenibilidad del Pacto Verde Europeo.

¿Qué pasa ahora?

El acuerdo aprobado por el Consejo debe ahora pasar al Parlamento Europeo, donde se espera la votación final en la semana del 18 de mayo de 2026. Si Estrasburgo también da luz verde, el reglamento entrará en vigor 20 días después de su publicación en el Diario Oficial de la UE.

La mayoría de las disposiciones se aplicarán después de un nuevo período de transición de 24 meses, y se espera que el nuevo marco regulatorio entre en funcionamiento a mediados de 2028.

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