Este hombre cruza cada día el desierto del Kurdistán para dar agua a pájaros y otros animales

Cada día, Ihsan Muhsin69 años, viaja largas distancias en el desierto de Rzgari, en Kalarllevándose consigo 12 botellas de agua. Su misión es simple pero esencial: garantizar hidratación a animales salvajes y aves durante los veranos calurosos de la región. Desde el amanecer hasta el anochecer, Ihsan cuida 17 puntos de agua distribuidos por las llanuras, donde animales como palomas, gorriones, conejos y zorros se refrescan y encuentran alivio del calor.

Desde más allá dos años Ihsan lleva a cabo esta rutina diaria, que comenzó cuando notó el sufrimiento de la fauna local. Al principio llevaba sólo unas pocas botellas, pero poco a poco aumentó el número hasta doce. Cada recorrido está cuidadosamente planificado: entre una parada y otra para llenar los contenedores, observar con cautela a los animales que se acercan, testimonio de un vínculo silencioso pero intenso entre el hombre y la naturaleza.

La zona del Kurdistán, como gran parte deIrakcara uno gran sequía y temperaturas que a menudo superan 50°C en verano. La combinación de escasas precipitaciones y caídas de los niveles de los acuíferos ha dificultado enormemente la vida de los animales salvajes. La acción de Ihsan, por tanto, no es sólo simbólica: representa una contribución concreta a la supervivencia de la fauna local y a la preservación deequilibrio ecológico.

Un ejemplo que inspira al mundo

Las imágenes de Ihsan caminando por el desierto con sus botellas conquistaron rápidamente al público internacional, apareciendo en publicaciones como Al Jazeera Y Reuters. Su dedicación llamó la atención de voluntarios, ONG y universidades localesque están colaborando para ampliar el proyecto con Nuevos puntos de agua y sistemas de recogida de lluvia.. Sin embargo, el hombre insiste en definirse a sí mismo. “no es un héroe”subrayando que el simple deseo de guiar su acción ver animales sobrevivir.

Ihsan Muhsin demuestra cómo los pequeños gestos pueden tener un impacto gran impacto. Su paseo diario entre las dunas se convierte en un símbolo de compasión, resiliencia y atención a la vida. En un contexto marcado por el cambio climático y la indiferencia, su ejemplo nos recuerda que solidaridad y respeto por la naturaleza son esenciales para mantener viva la esperanza.

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