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Roadtrip de ensueño por el Circuito Chico de Bariloche

Estas son las cinco paradas imperdibles para disfrutar los bosques, lagos y montañas de este clásico de la Patagonia.

9 de noviembre de 18 . 14:15hs
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Teresa Cirio

Encarar un viaje en cuatro ruedas es una de las cosas que más disfrutamos. Ni hablar si a eso se le suma un paisaje de ensueño. La receta es fácil: mates, una buena playlist, amigos y ventanas bajas. El resto es disfrutar de picos nevados, lagos con agua turquesa y arboladas que completan la postal perfecta de la Patagonia Argentina. Tarea fácil.

Y, aunque  estamos hablando del recorrido más tradicional de Bariloche, no hay una sola fórmula para conocerlo. Durante sus 65 km vas a ver muchísimas panorámicas (muchas en serio), así que las ganas de frenar pueden atacarte en cualquier momento. ¿La verdad? Todas las coordenadas valen la pena. Justamente por eso, va nuestro primer consejo: arrancá bien temprano y exprimí tu día al 100%

De las innumerables experiencias que hay para descubrir en Bariloche, el Circuito Chico definitivamente es un must que todo el que llegue a este destino tiene que hacer. 

Por eso hoy nuestros amigos de Revista Vagari nos cuentan cuáles son las cinco paradas que no pueden faltar en un roadtrip.

1_ Primera parada: Villa Tacul

Si bien muchos lo confunden con Villa Traful, este spot no es necesariamente de los más concurridos, y es ahí donde radica su encanto. Para llegar hay que adentrarse en pleno corazón del Parque Municipal Llao Llao. Se trata de 1200 hectáreas de bosques andinos con bahías, lagos, miradores y árboles de más de 30 metros de altura.

En el camino hay muchos senderos,  solo es cuestión de que elijas uno y veas hasta dónde llega. Tranqui, la idea es sorprenderse y perderse no es parte del trato: hay muchos carteles, así que estás salvado. Después de la caminata, una playa escondida entre los cerros invita a descansar y disfrutar de la naturaleza. 

OJo: ¡está prohibido hacer fogones! Y tampoco podés acceder con mascotas porque espantan a los animales nativos del lugar que, dicho sea de paso, ¡son muchos! Si tenés suerte, podés cruzarte con un pájaro carpintero gigante o un pudu, que es como el hermano perdido de Bambi, versión bebé y patagónica.

2_ Segunda parada: Bahía López

Después de ese break, y aunque cueste volver, hay que retomar la ruta. Esta vez, hasta el punto panorámico Bahía López. Como su nombre lo indica, la vistas dan hacia el Cerro López, y de fondo el Tronador nevado.

Los paisajes son de ensueño, ya un clásico por estos pagos. Y la playa que la rodea invita, otra vez, al relax absoluto. Aguas cristalinas, botes en el muelle y pinos de un verde intenso hacen a la postal ideal. Acá sí que reina la paz.

Atento a este dato: si caminás un poco más, a unos 50 metros de la playa, llegás a un sendero que desemboca en el Brazo Tristeza del Nahuel Huapi, otro espectáculo de la madre natura. Eso sí, son 3 km de caminata, así que andá mentalizado.

3) Tercera parada: Cervecería Patagonia

Ya llegado el mediodía, el hambre se hace notar y para calmarla, lo mejor que podés hacer es encarar hacia la cervecería Patagonia. 

La cerveza es excelente, claramente, y la cocina no se queda atrás: cordero, hamburguesas, trucha, todo lo que te imagines. ¿Recomendado? Hamburguesa de cordero. Ahora, a eso, sumále una vista increíble del Tronador y el Nahuel Huapi. Un cuadro imposible de olvidar.

4_ Cuarta parada: Lago Moreno

Panza llena, corazón contento. Estamos de acuerdo, pero el roadtrip tiene que seguir. Ahora hacia la joyita del Lago Moreno. Antes de llegar, hacé una parada fugaz por punto panorámico. Su nombre lo dice todo, ¿no? Gran spot para retratar otra postal barilochense. A nuestro criterio, ¡una de las más lindas!

Lago Moreno es de los preferidos por turistas y locales. ¿Por qué? Su agua es mucho más templada que la del resto, y en verano es la que va para sacarse el calor y no congelarse en el intento. Tiene que ver con que su mayor aporte de agua es el de las lluvias, y no tanto el del deshielo.

5_ Quinta parada: Cerro Campanario

¡Última parada! Camino al centro está el Cerro Campanario, un mirador espectacular. Tiene una cumbre de 1050 metros de altura. Tranqui, ¿no? Ahora, el tema es cómo subís. Podés hacerlo caminando, y tardar entre dos a tres horas, según tu ritmo y estado físico. Igual hay una opción fácil: aerosilla.

Arriba se ve absolutamente todo. El Lago Nahuel Huapi, el Lago Perito Moreno, la Laguna El Trébol, las penínsulas de San Pedro, el Llao Llao y la Isla Victoria. Ahh, y la confitería que te espera mejora la cuestión. Chocolate caliente en mano, y la panorámica cierra con moño. No hay nada que supere esta manera de coronar el recorrido, posta.

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