Menos asfalto, más árboles y suelo permeable para combatir el calor extremo y el cambio climático. El Génova de Silvia Salis da un paso más histórico y se convierte en el primer municipio italiano en introducir oficialmente el depaving dentro del nuevo Plan Urbano Municipal (PUC), reconociendo el suelo y el verde urbano como verdaderas infraestructuras ecosistémicas.
Una elección que tiene como objetivo reducir las islas de calor, mejorar la calidad del aire y aumentar la capacidad de la ciudad para absorber el agua de lluvia, cada vez más fundamental ante los fenómenos meteorológicos extremos.
Pero ¿qué significa realmente?despabilando”? Depaving consiste en Ya no es necesario eliminar asfalto, hormigón y otras superficies impermeables. – como plazas antiguas, patios abandonados o zonas de aparcamiento no utilizadas – para devolver espacio a la naturaleza a través de césped, árboles, jardines y superficies de drenaje.
Un enfoque ya adoptado en varias ciudades europeas y norteamericanas, donde el «despavimentado» se considera una de las herramientas más eficaces para adaptar las zonas urbanas a la crisis climática.
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En el caso de Génova, la nueva PUC también introduce incentivos para los particulares: aquellos que decidan destinar los costes de urbanización a Las intervenciones desproporcionadas se beneficiarán de la desgravación fiscal.. A cambio, sin embargo, será obligatorio garantizar el mantenimiento de las nuevas zonas verdes durante al menos diez años.
La primera gran intervención se referirá Corniglianoen la zona donde alguna vez estuvieron los gasómetros. Aquí se retirará progresivamente el asfalto para dar paso a nuevas superficies verdes y permeables.
El verde urbano hoy ya no es sólo un elemento estético o decorativo, sino una auténtica infraestructura imprescindible para la salud de las ciudades. Los árboles, el césped y los suelos permeables ayudan a reducir las temperaturas durante las olas de calor, absorben CO₂ y polvo fino, reducen el riesgo de inundaciones y mejoran el bienestar psicofísico de las personas. En contextos urbanos cada vez más concretos, devolver espacio a la naturaleza también significa hacer que las ciudades sean más habitables, resilientes y capaces de afrontar los efectos de la crisis climática.
En un país donde el consumo de suelo sigue avanzando a un ritmo preocupante, la elección de Génova marca un importante cambio de paradigma: no sólo construir menos, sino también devolver el suelo a la naturaleza.