Por primera vez en la historia, la Corte Suprema celebra una sesión en un pueblo de Chiapas

En su primera sesión fuera de la capital del país, la Corte Suprema de México se reunió el jueves en un remoto pueblo montañoso del estado sureño de Chiapas, como parte de su plan para llevar el máximo tribunal del país a rincones remotos del país.

Seis de los nueve magistrados de la Corte Suprema viajaron casi 900 kilómetros (560 millas) para celebrar una sesión itinerante que comenzó con una ceremonia de presentación y saludos informales, seguidos de selfies y ovaciones del público.

Los magistrados parecieron complacidos de vestir trajes indígenas y sombreros tradicionales para su primera “sesión en territorio”, diseñada para permitir a los magistrados “conectarse con la gente” y producir “una cultura jurídica más inclusiva y accesible”.

El presidente del Tribunal Supremo Hugo Aguilar, junto con Lenia Batres, Sara Irene Herrerías y Arístides Guerrero vistieron trajes locales, mientras que Yasmín Esquivel y Loretta Ortiz lucieron túnicas adornadas con emblemas comunitarios.

Dos de los magistrados, Irving Espinosa y Giovanni Figueroa, participaron de forma remota, mientras que María Estela Ríos no participó.

En la modesta plaza central de Tenejapa, unas 2.000 personas escucharon las deliberaciones del tribunal. Algunos de los líderes indígenas sostenían carteles que decían “derecho a la autodeterminación”, mientras que otros se contentaban con escuchar y ser parte de un momento histórico.

Aunque algunas publicaciones criticaron la ocasión como una mera sesión de fotos (Animal Político lo describió como “un día marcado por traducciones a medias, aplausos contenidos y guiños políticos”), hubo una genuina gratitud entre los presentes por el hecho de que la Corte hubiera acudido a ellos.

El agradecimiento se transformó en gratificación al reconocer los magistrados el autogobierno de la comunidad tzotzil de La Candelaria ubicada en el municipio de San Cristóbal de las Casas.

La Candelaria llevaba años exigiendo autogobierno y, Por mayoría de votos, la Corte ordenó al Congreso del estado de Chiapas forjar o adaptar el marco legal necesario para el pleno ejercicio del autogobierno. También ordenó al gobierno estatal garantizar la entrega directa del presupuesto que corresponde a la pequeña aldea que en 2020 contaba con una población de 1.541 habitantes.

La Corte Suprema dijo Tenejapa fue seleccionada por su “clara relevancia social y territorial”, y agregó que “Chiapas alberga la tercera población indígena más grande del país, con 12 de los 68 grupos indígenas de México representados”.

El viaje a Tenejapa, a dos horas de San Cristóbal de las Casas, resultó un calvario. La comitiva judicial avanzaba por una carretera que se había convertido en una pista quebrada, plagada de estrechas curvas y numerosos baches que exigían un paso firme pero cauteloso.

Los ministros cambiaron la majestuosa mesa en forma de herradura y las imponentes plataformas del grandioso edificio art decó de la Corte Suprema, justo al lado de la plaza principal de la Ciudad de México, por una sencilla mesa rectangular debajo de una carpa blanca, sentados cara a cara con los asistentes.

El tribunal actual es el primero elegido por el pueblo. El motivo para hacerlo fue, en parte, hacerlo más receptivo y responsable.

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