Génova quiere prohibir la publicidad de cruceros, aviones y otros combustibles fósiles en los espacios públicos: aprobada moción histórica

Después de Florencia, Génova también dice estar lista para dar un nuevo paso en el frente de la transición ecológica. El ayuntamiento ha aprobado una moción presentada por Alleanza Verdi Sinistra que pide introducir restricciones a la publicidad relacionada con los combustibles fósiles en los espacios públicos de la ciudad, con especial atención a las zonas conectadas al transporte público local.

Los espacios elegidos son, sobre todo, paradas de autobús, estaciones de metro e instalaciones publicitarias relacionadas con la movilidad urbana: lugares atravesados ​​cada día por miles de personas, donde los mensajes comerciales pasan a formar parte del paisaje cotidiano.

De momento aún no existe una normativa operativa que prohíba automáticamente estas campañas publicitarias. Sin embargo, la moción representa una dirección política precisa: ahora corresponderá al consejo transformar la votación en medidas concretas, definiendo límites, posibles prohibiciones y nuevas reglas para las concesiones y los contratos publicitarios.

¿Qué anuncios pueden estar limitados?

El texto aprobado habla en términos generales de “productos y servicios basados ​​en combustibles fósiles con una alta huella de carbono”. Aún no existe una lista definitiva, pero está claro que en el debate público se hace referencia sobre todo a:

Mucho dependerá de la definición técnica elegida por el Municipio: una clasificación clara también será fundamental para evitar posibles apelaciones.

Génova es la segunda ciudad italiana más grande después de Florencia

Con esta decisión, Génova se convierte en la segunda ciudad italiana que se opone oficialmente a la publicidad fósil en los espacios urbanos. La primera fue Florencia, que aprobó una medida similar en febrero.

El voto genovés confirma que la cuestión ya no es un caso aislado, sino que está entrando en el debate nacional sobre políticas urbanas sostenibles. Aunque todavía estamos muy por detrás: a nivel internacional, cada vez más ciudades cuestionan la promoción de actividades altamente contaminantes en los espacios públicos. En 2024, el secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, pidió a los gobiernos que prohibieran la publicidad de las empresas de combustibles fósiles.

Incluso en Europa, cada vez se presta más atención al maquillaje verde y a los mensajes medioambientales engañosos, mientras que varias administraciones locales tratan esta cuestión como una cuestión de salud pública y coherencia climática.

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