Se acerca la primera ola de calor verdaderamente intensa del verano y promete ser mucho más persistente y severa que la registrada a finales de mayo. Las temperaturas comenzarán a aumentar bruscamente a partir del jueves 18 de junio, afectando especialmente a las regiones del norte, y luego se intensificarán durante el fin de semana en todo el territorio nacional.
El Ministerio de Salud ya ha difundido los primeros boletines de alerta: mañana habrá cinco ciudades con calificación naranja, nivel que indica un riesgo concreto para la salud de las personas más vulnerables como las personas mayores. Entre ellas se encuentran Bolonia, Brescia y Turín en el norte, así como Florencia y Perugia en el centro. Las ciudades con el punto amarillo pasarán, en cambio, de nueve a doce, incluidos centros como Milán, Roma, Nápoles y Venecia. El viernes 19 de junio la situación empeorará aún más: los naranjas aumentarán a ocho y los amarillos a trece, extendiéndose también a varias ciudades del sur como Catania, Palermo y Reggio Calabria.
El calor alcanzará su punto máximo durante el fin de semana, cuando una masa de aire hirviendo envolverá todo el país. Las zonas más afectadas deberían ser Bolonia, Ferrara, Florencia y Roma, con temperaturas que podrían alcanzar los 40°C, mientras que en la zona de Oristano, en Cerdeña, se estiman picos de hasta 41°C.
Los expertos califican esta ola de calor de «anómala» para el período, comparándola con las condiciones más típicas de julio o agosto, y advierten que no será un fenómeno temporal: debería durar hasta finales de mes.
Anticiclón subtropical entrante
En la base de este escenario está la expansión de un anticiclón subtropical procedente del norte de África, que actuará como una especie de barrera contra las perturbaciones del Atlántico, bloqueando casi por completo las precipitaciones. Como explica el meteorólogo Mattia Gussoni, la presión que ejerce este sistema hacia abajo producirá un aumento constante de las temperaturas.
Otro elemento crítico son las noches, que se volverán «tropicales»: los termómetros no bajarán de los 20°C, con picos que pueden alcanzar los 25-26°C incluso después de la puesta del sol. La alta humedad y la mala ventilación impedirán que los edificios y el suelo se enfríen lo suficiente.
Tampoco se pueden descartar consecuencias en el frente de tormenta: en las zonas alpinas y prealpinas podrían producirse tormentas de calor por la tarde o por la noche, generadas por el aire caliente que asciende y se condensa en nubes cumulonimbus. El viernes 19 de junio se considera el día más peligroso, especialmente en el valle occidental del Po, donde los expertos no descartan la formación de células de supertormentas capaces de provocar intensas granizadas e incluso tornados.
Se espera que el pico general de calor coincida con el solsticio de verano, el domingo 21 de junio: el día con más horas de luz del año, lo que, según los expertos, contribuirá a amplificar aún más los efectos del anticiclón africano en gran parte del territorio italiano.