Dentro de ‘Frente al Chapo’: una entrevista con el guionista Bernardo Esquinca

“Frente al Chapo” de Netflix (titulada originalmente “La Captura”) se ha consolidado como un verdadero hito para el cine mexicano. Dirigida por Chava Cartas, la película acumuló más de 18 millones de visitas en su primer fin de semana.

Lo realmente sorprendente es que, sin una campaña publicitaria masiva e impulsado principalmente por el boca a boca, este drama policial logró reclamar el puesto número uno en la lista mundial Top 10, coronándose oficialmente como el debut en idioma no inglés más exitoso del año del servicio de streaming.

Inspirada en los hechos reales de la operación militar “Cisne Negro” de enero de 2016 y las crónicas periodísticas de Héctor de Mauleón, la trama reconstruye el tercer y último arresto de Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera.

Sin embargo, la historia no se centra en el narco ni en su jefe de seguridad, Jorge Iván “El Cholo” Gastelum. En cambio, la película retrata la terrible experiencia sofocante de dos policías, interpretados por Alfonso Herrera y Noé Hernández, quienes, por un giro del destino, arrestan al capo de la droga durante una parada de tráfico de rutina en una carretera de Los Mochis, Sinaloa, y deben custodiarlo temporalmente antes de que células criminales localicen su posición. Por supuesto, las complicaciones pronto se acumulan a medida que los oficiales luchan por mantener el control de la situación y resistir tanto los intentos de Guzmán de sobornarlos como el asedio externo.

Aunque está arraigada en un entorno criminal, “Frente al Chapo” se distancia de glorificar el crimen o la opulencia ilícita. En cambio, entrelaza un drama de policías amigos, suspenso psicológico y un western moderno para contar una historia donde la tensión dramática surge de resistirse al crimen en lugar de participar en él.

Para entender cómo surgió este fenómeno del streaming mexicano, hablamos en exclusiva con su guionista, Bernardo Esquinca, reconocido maestro del terror y la ficción policial, además de creador de la celebrada serie “Casasola”.

El secreto oficial y el desafío del guión

Mientras escribía “Frente al Chapo”, Esquinca enfrentó un gran desafío: el secreto oficial que rodea el caso.

Más allá de los acontecimientos ampliamente conocidos que tuvieron lugar en el motel, donde los agentes fueron encerrados mientras el capo de la droga intentaba sobornarlos, los detalles específicos de la operación fueron, y siguen siendo, escasos. Además, las identidades de los agentes de policía reales están bajo estricta protección y el equipo de producción no tuvo contacto con ellos.

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Ante esta falta de información, el autor utilizó las crónicas periodísticas de Héctor de Mauleón —“Cómo atrapamos al Chapo” y “Veinte minutos a solas con ‘El Chapo’”— como hoja de ruta, tomándose libertades creativas para desarrollar los personajes, ampliar las situaciones y construir una trama sólida.

“El guión presentó varios desafíos, como cualquier historia que deba adaptarse a la pantalla grande”, me dice Esquinca. «Pero para mí, el (desafío) principal fue abordar el hecho de que la mayor parte de la acción (en los primeros borradores) tuvo lugar en la autopista. Precisamente porque en realidad se sabe muy poco al respecto».

En este sentido, el guionista explica que su prioridad era evitar que la narración se volviera monótona si se limitaba al viaje por carretera. Tras una extensa investigación, decidió ampliar el universo dramático ideando desvíos narrativos, como una repentina falta de gasolina o un encuentro inesperado con delincuentes locales (hay muchas otras sorpresas, pero no quiero revelar demasiado).

Una historia real que le roba protagonismo al narcotráfico

 

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No es ningún secreto que, en las últimas décadas, las producciones del narcogénero han aumentado dramáticamente en América Latina, especialmente en México. Esta narrativa suele humanizar o glorificar al narcotraficante al retratar su lujoso estilo de vida, su poder ilimitado y un aura casi religiosa. Sin embargo, “Frente a El Chapo” subvierte esta tendencia al centrar completamente la atención en dos agentes honestos y dedicados de la Policía Federal.

La trama se centra en las experiencias de los oficiales y el enorme dilema moral que enfrentan al equilibrar su deber institucional con las consecuencias potencialmente mortales de mantener bajo custodia a uno de los criminales más peligrosos del mundo.

El autor lo explica claramente: “No es la típica historia de narcotráfico que se centra en los malos –los narcotraficantes, los villanos– sino en los agentes de policía que capturan a El Chapo y hacen lo correcto”.

Sin duda, este cambio de enfoque es el principal atractivo de la historia: quitarle el protagonismo al narcotráfico y ponerlo en ciudadanos comunes y corrientes que, a pesar de la violencia que vive el país, siguen esforzándose por dar lo mejor de sí.

Esquinca cree que el rotundo éxito de “Enfrentando al Chapo” ofrece lecciones importantes que no deben pasarse por alto. Para la industria, el mensaje es “que las historias sobre los buenos se pueden contar con éxito”. Al mismo tiempo, el mensaje que envía la audiencia “es que queremos historias como ésta”.

El rescate del héroe mexicano

Al igual que la película “Counterstrike” (2025), “Facing El Chapo” continúa la visión artística del cineasta mexicano Chava Cartas, quien se ha embarcado en una cruzada para restaurar la imagen del héroe nacional. Su objetivo principal ha sido desafiar el prejuicio cultural que casi implacablemente tilda a las autoridades de México de incompetentes o corruptas.

En este proyecto, es un gran paso para Cartas y Esquinca mantenerse alejados del héroe de acción sobrehumano y casi indestructible del cine comercial. La historia, en cambio, se centra en personajes de carne y hueso que sienten miedo, luchan por salir adelante y tienen una familia que proteger, definiendo el heroísmo como su capacidad para mantener la integridad moral ante un peligro extremo.

Así, conocemos a Arturo Carmona (Herrera), abrumado por presiones económicas mientras se prepara para la llegada de un nuevo hijo, y a Héctor Rosales (Hernández), recién trasladado a comisaría y afrontando la vulnerabilidad que conlleva la jubilación.

joaquín "El Chapo" Guzmán tras arresto en 2016
El capo del Cartel de Sinaloa, Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera, fue extraditado a Estados Unidos en 2016. (Cuartoscuro)

“Esta película precisamente ofrece muchas reflexiones, pero la principal conclusión es que realmente hay gente buena ahí fuera”, afirma Esquinca. «Y esas buenas personas pueden tener éxito, y sus aventuras pueden ser muy emocionantes y mantenerte al borde de tu asiento».

Más allá de las balas

Aunque la producción presenta escenas de enfrentamientos armados, operaciones tácticas y persecuciones viales, el verdadero poder dramático de “Frente al Chapo” reside en la forma en que se cuentan los hechos. A partir de la detención accidental, Esquinca opta por un suspense psicológico casi claustrofóbico que transforma la historia en un intenso thriller de supervivencia.

En esta historia, Carmona y Rosales son socios que recientemente han sido asignados para trabajar juntos, por lo que ninguno de los dos confía mucho en el otro. En su inesperada situación con Guzmán y su lugarteniente, la tensión se vuelve palpable, ya que los oficiales no se conocen bien y no están seguros de en quién confiar mientras su entorno se vuelve cada vez más peligroso.

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Preguntado por la asfixia emocional que define la trama, Esquinca explica que el principal motor de su escritura fue poner al espectador en el lugar de los agentes.

«El espectador debe sentirse como si estuviera allí, como si tuviera que tomar una decisión», afirma. «Así que el principio rector fue básicamente: ¿Qué harías? Eso es lo que intentamos transmitir al espectador todo el tiempo. ¿Qué harías si estuvieras en su lugar? ¿Aceptarías el dinero o te resistirías?».

El alto costo de hacer lo correcto

Sin finales complacientes ni filtros para disimular la dura realidad social del país, “Frente al Chapo” resalta el verdadero valor de los héroes cotidianos. Una lección muy humana que, para ser justos, siempre vale la pena revisar.

Esquinca señala que, aunque tanto los acontecimientos históricos como la película demuestran que el bien puede triunfar sobre el mal, está claro que hacer lo correcto puede tener un coste significativo.

Bernardo Esquinca, destacado escritor mexicano de "Frente al Chapo," posa en una librería
Hacer lo correcto tiene un alto costo, señala Bernardo Esquinca, quien escribió el guión de “Frente al Chapo”. (Freddy Eduardo/Wikimedia Commons)

“Ese final también nos dice que esto (ser un héroe) tiene un costo y tuvieron que pagar un precio”, dice Esquinca. «Tuvieron que cambiar sus vidas y esconderse… porque hay un peligro, una espada de Damocles, como dicen, que se cierne sobre ellos».

Casi un mes después de su estreno, esta película de 91 minutos sigue siendo un fuerte contendiente en las listas mundiales. Si aún no has visto “Frente al Chapo”, todavía estás a tiempo de descubrirla. Si es así, vale la pena volver a él con una nueva perspectiva.

Carolina Alvarado es una periodista venezolana que Ha dedicado gran parte de su carrera a la escritura creativa, la docencia universitaria y el trabajo social. Ha publicado en Lady Science, Latina Media, Global Comment, Psiquide, Cinetopic, Get Me Giddy y Reader’s Digest, entre otros.ers.

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