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El momento de la ciudad de los 15 minutos

Llegó la hora de repensar la vida urbana.

4 de noviembre de 20 . 13:01hs
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Manuel Torino

Un Big Bang de proximidad para revolucionar la ciudad. Con esa explosiva promesa de campaña, la alcaldesa de París, Anne Hidalgo -la primera mujer en ocupar el cargo en la capital francesa-, se presentó a elecciones en junio pasado, en plena pandemia.

Su plataforma incluía, además, profundizar su cruzada contra el auto particular, promover el uso de la bicicleta, erradicar las bolsas de plástico y hasta crear huertas en los techos y en las plazas para producir alimentos agroecológicos. ¿Una propuesta demasiado radical para una de las grandes capitales del mundo?

A juzgar por los resultados de los comicios, para nada: en medio de la crisis económica y sanitaria por el coronavirus, los parisinos reeligieron a Hidalgo, dándole luz verde, valga la redundancia, para profundizar su transición sustentable.

París es un leading case entre las grandes urbes que apuestan por un innovador modelo urbano: el de la ciudad de los 15 minutos. Se trata de un nuevo paradigma citadino con foco ambiental, que privilegia la proximidad y que apunta a rediseñar los barrios para que los vecinos puedan resolver todas sus necesidades cotidianas -vivir, trabajar, estudiar, hacer trámites, compras, deportes, etcétera- trasladándose en un radio de apenas 15 minutos a pie o a lo sumo en bicicleta.

El concepto es revolucionario porque va a contracorriente de la planificación urbana que conocemos hasta hoy, pensada por modernistas como Le Corbusier, que separaron las ciudades en áreas segmentadas, lo que se conoce como zoning: los suburbios para vivir, el centro para trabajar, los parques para el ocio, las avenidas para los comercios y así sucesivamente.

Claro que ir de una zona a otra -de casa al trabajo, por ejemplo- requiere viajar, muchas veces apiñados en el transporte público, y perder una parte considerable del día, lo que atenta contra nuestra calidad de vida. Y contra la del planeta, ya que el transporte genera el 14% de las emisiones de gases de efecto invernadero, según cifras de las Naciones Unidas. Esto es precisamente lo que cuestiona la ciudad del cuarto de hora.

La idea de la ciudad de los 15 minutos fue acuñada por el arquitecto franco-colombiano Carlos Moreno. Este creativo urbanista es una eminencia, una suerte de rockstar entre los expertos que se dedican a pensar las ciudades del futuro. Moreno está radicado en Francia, donde dirige un equipo de investigación en la Universidad de La Sorbona y además trabaja para el gobierno francés como asesor de la propia alcaldesa Hidalgo.

«La ciudad de los 15 minutos es una visión distinta que nos lleva a cuestionar la calidad de vida actual, nos invita a despertar y a cuestionar cómo vivimos en las ciudades», responde Moreno en diálogo exclusivo con la nacion vía Zoom desde su departamento en París. «Lo que queremos es construir una territorialidad policéntrica en los barrios, salir del centralismo actual, para lograr un cambio del ritmo de la vida urbana», explica.

Para Moreno, su modelo es en el fondo una reflexión sobre el tiempo. Lo llama cronourbanismo: «Se trata de devolverle al tiempo una presencia, dado que el tiempo que deberíamos tener desapareció porque estamos siempre apresurados viviendo en una ciudad productivista».

[Leé más: Oda a la bicicleta en cuarentena]

¿Pero cómo transformar de raíz una ciudad como París, con un área metropolitana de 12 millones de habitantes -casi lo mismo que el AMBA- pero que además es una especie de museo al aire libre, con patrimonio histórico en cada cuadra?

«La consigna más que demoler para construir es reutilizar los metros cuadrados existentes. Un lugar tiene que tener muchos usos», explica. Según el urbanista, los espacios públicos en los barrios funcionan un 30% del tiempo. Es decir que cuentan con una capacidad ociosa que, con un poco de imaginación, puede ser aprovechada. ¿Un ejemplo de esta multifuncionalidad? Usar las instalaciones de las escuelas públicas por las tardes para ofrecer eventos a los adultos. Y la idea también aplica para los espacios privados: en París ya se dictan clases de zumba en las discotecas durante el día y el municipio alquila los bares para organizar cursos de idiomas.

Otra idea fuerza de este urbanista latinoamericano que huyó de su Colombia natal en la violenta década del ochenta para construir una carrera en Europa es desarrollar un sentimiento de apego, un sentido de pertenencia por el barrio, «para que cada vecino participe activamente en su desarrollo y en su preservación».

Futuro urbano

En tiempos de pandemia, con el transporte público restringido y el auge del teletrabajo, el concepto de la ciudad de los 15 minutos conquista a cada vez más ciudades, entre ellas, Buenos Aires. La semana pasada el gobierno porteño lideró una reunión virtual sobre cambio climático del C-40, una red de 97 ciudades globales comprometidas a desarrollar nuevas políticas ambientales, en la cual ideas como profundizar un modelo de proximidad, desincentivar el uso del automóvil y recuperar el espacio público protagonizaron el debate.

«Hace diez años que Buenos Aires trabaja con el concepto de descentralización, guiada por la premisa de las ciudades de los 15 minutos», sostuvo el secretario de Ambiente porteño, Eduardo Macchiavelli, al finalizar la reunión. Y agregó: «Una ciudad a escala humana nos ayuda a reducir las emisiones de gases contaminantes, mejorar la calidad del aire y disminuir la contaminación auditiva. Creo que la pandemia es una oportunidad para avanzar hacia una ciudad más justa».

El futuro será definitivamente urbano. Las proyecciones globales de la ONU estiman que para 2050 tres de cada cuatro personas vivirán en grandes ciudades. Y la forma en que nos transportemos será decisiva en la lucha contra el cambio climático. ¿Cómo será la movilidad que viene? Moreno ensaya una respuesta: «Hoy la mayoría de los viajes urbanos son obligados. Pero el mejor viaje es el que no se hace. Pensemos en esta paradoja: cuando salimos de la obligación de movernos, aparece la libertad de movernos. Y podemos elegir hacia donde ir».

Esta columna fue publicada originalmente en el diario La Nación.

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