¿Podemos realmente desviar un huracán? Los científicos experimentan con el «Jiu-Jitsu meteorológico»

Siete días antes de la llegada del huracán Sandy a la costa estadounidense, algunas perturbaciones insertadas en los puntos más sensibles de la atmósfera cambiaron su trayectoria en aproximadamente 322 kilómetrosempujándolo hacia el océano. Ocurrió en una simulación, por supuesto, pero el resultado muestra un camino sorprendente: para reducir el impacto de un evento extremo podría ser suficiente intervenir antes, con precisión, dejando que el caos atmosférico amplifique el empuje.

La idea se llama Tiempo Jiu-Jitsu y fue descrito por Qin Huang, Moyan Liu y Upmanu Lall en un ensayo publicado en Más agua. El nombre ya indica el principio: utilizar la fuerza del oponente en beneficio propio. En lugar de abordar directamente la enorme energía de un huracán, el método busca el punto y el momento en que la atmósfera es más vulnerable a un pequeño cambio.

Sandy es el caso más espectacular, pero no el único. En las simulaciones, el método también atenuó la anomalía fría que acompañó a la helada de Texas en 2021 y redujo el transporte de vapor de un río atmosférico. Tres eventos diferentes, desde tormenta hasta heladas y lluvias extremas, se modificaron trabajando en los engranajes atmosféricos antes de que el mecanismo ganara toda su fuerza.

Desviar una tormenta sin desafiar directamente su energía

La atmósfera es un sistema caótico: pequeñas diferencias iniciales pueden crecer con el paso de los días y producir trayectorias muy alejadas. Es el principio que se hizo famoso gracias al llamado efecto mariposa, aunque aquí las mariposas son reemplazadas por cálculos, inteligencia artificial y variaciones específicas de calor y humedad.

Los investigadores identificaron las zonas en las que la evolución atmosférica era particularmente sensible, utilizando herramientas matemáticas capaces de seguir la rápida separación entre trayectorias casi idénticas. En esos puntos aplicaron perturbaciones localizadas y observaron lo que sucedió en los días siguientes.

Las pruebas se realizaron con Aurora, un modelo de inteligencia artificial para predecir el sistema terrestre presentado en Naturaleza. Aurora reconstruyó tres eventos meteorológicos que realmente ocurrieron y permitió a los estudiosos comparar su evolución con y sin intervención.

En el caso de Sandy, el huracán que azotó Nueva York y Nueva Jersey en octubre de 2012, las tormentas se introdujeron aproximadamente una semana antes del impacto esperado. El cambio de los vientos atmosféricos desplazó progresivamente la trayectoria del ciclón, alejándolo más de 300 kilómetros de la costa.

Por lo tanto, un huracán no fue detenido ni debilitado en fuerza. El camino que el ambiente le preparaba ha cambiado. Una distinción sutil sobre el papel, bastante sustancial cuando el objeto en movimiento mide cientos de kilómetros.

De la helada de Texas a los ríos atmosféricos

El segundo experimento reprodujo la ola de frío que azotó Texas en febrero de 2021, provocando apagones generalizados y una importante crisis de infraestructura. Las perturbaciones virtuales modificaron el bloque atmosférico que favoreció el descenso del aire ártico y redujo en aprox. 10ºC La anomalía de temperatura mínima.

Los datos no significan que Texas se volvería repentinamente templado. Sin embargo, indica que, dentro de esa simulación, el evento habría perdido parte importante de su intensidad. En situaciones extremas, unos pocos grados pueden separar una helada severa de un colapso mayor de redes, tuberías y sistemas de calefacción.

En la tercera prueba, dedicada a un río atmosférico de 2022, el método redujo aproximadamente 5% el transporte integrado de vapor de agua. Los ríos atmosféricos son largos corredores de humedad capaces de provocar precipitaciones muy intensas cuando tocan la tierra. Una reducción del 5% puede parecer modesta; en volúmenes de agua tan grandes, merece al menos ser medido en su totalidad.

Los tres hallazgos sugieren que el Jiu-Jitsu climático podría adaptarse a diferentes fenómenos. La condición decisiva es encontrar una fase en la que la atmósfera responda fuertemente a una intervención limitada. Fuera de esa ventana, el disparo simplemente corre el riesgo de perderse en el aire, un destino bastante común incluso para las mejores intenciones.

¿Cómo se podría intervenir en la atmósfera real?

En las simulaciones, los investigadores introdujeron cambios de temperatura locales de entre 6,7 y 10,4 °C y cambios de humedad de entre 2,3 y 3,4 gramos por kilogramo de aire. Los valores se refieren a porciones limitadas del modelo y siguen siendo pequeños en comparación con la energía total de los sistemas meteorológicos involucrados.

Producirlos en el cielo con la misma precisión requiere tecnologías aún por desarrollar. Los autores citan intervenciones inspiradas en la siembra de nubes, junto con posibles sistemas basados ​​en aviones, drones u otros instrumentos capaces de modificar localmente el calor y la humedad.

En algunos países ya se utiliza la siembra de nubes para fomentar la lluvia o la nieve en condiciones adecuadas. El Jiu-Jitsu meteorológico tendría un objetivo diferente y más amplio: intervenir sobre los flujos que impulsarán un evento unos días después. Por tanto, el objetivo estaría lejos del lugar previsto para sufrir el impacto.

Según los autores, el primer paso podría ser una prueba sobre el océano, en un sistema destinado a permanecer alejado de las costas. Satélites, radares, globos sonda y aviones deberían seguir la evolución de la atmósfera en tiempo real, comprobando si la perturbación produce el efecto esperado.

La Organización Meteorológica Mundial recuerda que la capacidad de modificar ciclones tropicales aún no ha sido demostrada sobre el terreno. Esta propuesta, sin embargo, sigue una lógica diferente de los antiguos intentos de actuar directamente sobre las tormentas: busca puntos inestables río arriba, cuando el sistema aún puede tomar caminos diferentes. Es precisamente esta diferencia la que hace que las simulaciones sean interesantes.

Una nueva forma de prevención climática

La investigación sobre los fenómenos extremos se ha centrado sobre todo en mejorar las previsiones y la adaptación: saber de antemano lo que llegará, evacuar a las personas, proteger las infraestructuras, construir ciudades capaces de absorber mejor la lluvia, las heladas y el viento.

El Jiu-Jitsu meteorológico añade una posibilidad adicional: utilizar la predicción para intentar modificar el evento antes de que alcance su fase más destructiva. Sería una forma de prevención activa, que se combinaría con sistemas de alerta y medidas de adaptación.

Esta tecnología también requeriría normas internacionales muy precisas. Desviar una tormenta podría reducir el riesgo en un área y cambiarlo en otra; el ambiente traspasa fronteras con cierta intolerancia hacia la burocracia. Por tanto, necesitaríamos acuerdos sobre autorizaciones, responsabilidad y control público de las intervenciones.

La Convención ENMOD de las Naciones Unidas ya prohíbe el uso militar u hostil de técnicas de modificación ambiental. Los autores proponen un camino transparente y gradual, con más simulaciones, verificaciones independientes y primeros experimentos limitados a condiciones seguras.

El Jiu-Jitsu meteorológico sigue siendo una propuesta construida dentro de modelos numéricos, pero ha demostrado que un huracán puede tomar otro camino sin tener que contrarrestar toda su potencia. Sandy, al menos en el ordenador, ha vuelto al mar. Ahora necesitamos entender si el cielo puede aprender el mismo movimiento.

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