¿Sabes dónde tirar la calabaza tallada y las telarañas falsas de Halloween? Errores emocionantes (que quizás tú también cometas)

Decora tu hogar para Víspera de Todos los Santosconvertirlo en un escenario de película de terror y disfrazarse de brujas y fantasmas puede ser muy divertido (y no solo para niños). Pero cuando termina la fiesta llega el momento menos agradable: poner todo en orden y entender dónde colocar los adornos y objetos que ya no usaremos. El problema es que muchos de los residuos típicos de Halloween son más difíciles de diferenciar de lo que imaginamos. ¿Una telaraña sintética realmente se convierte en plástico? ¿Puede una calabaza tallada acabar siempre en el contenedor de basura? ¿Y qué pasa con las lucecitas LED que ya no funcionan?
Aquí tienes una guía práctica para evitar los errores más comunes y evitar que el reciclaje se convierta en una pesadilla tras la noche más aterradora del año. solo usa Junker, la app (de descarga gratuita) que hace que la recogida selectiva de residuos sea fácil, inteligente y sostenible, ¡y el miedo pasa!

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Disfraces de Halloween: ¿por qué tirarlos cuando pueden tener una segunda vida?

Cada año es la misma historia: compramos un disfraz para una fiesta, lo usamos unas horas y luego acaba olvidado en el fondo del armario. Luego, al año siguiente, quizá ya no nos guste, no nos quede o simplemente queramos disfrazarnos de otra cosa. Pero un disfraz que ya no usamos no es necesariamente un desperdicio. Si todavía está en buenas condiciones, la mejor opción es prolongar su vida. De hecho, podemos regalarlo a amigos o familiares, donarlo a un colegio o a una biblioteca de objetos u organizar una fiesta de intercambio con aperitivo entre amigos. Una forma sencilla de evitar nuevas compras y reducir el desperdicio.

¿Qué pasa si ya no se pueden utilizar? Para los disfraces de tela es necesario consultar los métodos de recogida en la colección textil de nuestro municipio. Para localizar los contenedores dedicados a ropa usada en nuestra ciudad, podemos utilizar el mapa de la aplicación Junker. Pero tenga cuidado: las mascarillas, los accesorios rígidos y los componentes electrónicos no deben entregarse automáticamente junto con la ropa. Es importante distinguir los diferentes materiales.

Telarañas falsas: no cometas este error común

Las telarañas falsas se encuentran entre las decoraciones más baratas y utilizadas en Halloween. Bastan unos minutos para decorar una puerta, un balcón o un salón y crear una casa con un ambiente embrujado. Pero ¿dónde van a parar las telarañas artificiales cuando decidimos eliminarlas? Aquí radica uno de los errores más frecuentes: te arriesgas a tirarlos al contenedor de plástico porque están hechos con fibras sintéticas. En realidad, en la recogida de plástico doméstico sólo recogemos envases, no todos los objetos fabricados con este material. Las telarañas decorativas sintéticas, por tanto, debe eliminarse con residuos indiferenciados.

¿Y cuando no sabemos reconocer el material de una decoración? Con Junker podemos buscar el producto en unos instantes, escanee el código de barras del paquete, si está presente, o tome una foto para obtener información geolocalizada sobre la correcta eliminación. Un pequeño truco que puede resolver muchas dudas, ¡no sólo en Halloween!

Linternas LED y adornos luminosos: no pasan desapercibidos

Las luces de colores de fantasmas y calabazas, las calaveras brillantes y las linternas LED hacen que la atmósfera de Halloween sea aún más misteriosa. El problema es cuando dejan de funcionar. ¿Cómo proceder? Si no son reparables, no debemos tratarlos como adornos de plástico comunes y corrientes. Los adornos que funcionan con pilas o electricidad son equipos electrónicos y, cuando se convierten en residuos, entran en la categoría de RAEE, es decir, Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos. En este caso, lo primero que debemos hacer es retirar las pilas, cuando se puedan retirar con seguridad, y colocarlas en los contenedores adecuados para pilas usadas. Sin embargo, el dispositivo deberá llevarse al centro ecológico más cercano. Pero no todo el mundo sabe que existe una segunda oportunidad, quizás incluso más cómoda, y es la entregar RAEE pequeños, de menos de 25 centímetros, de forma gratuita a grandes tiendas de electrónica con al menos 400 metros cuadrados de área de venta dedicada, sin obligación de compra de un nuevo producto. Para saber dónde ir, basta con consultar el mapa Junker que permite localizar ecocentros y puntos de recogida cercanos.

Calabazas talladas: ¿adónde van?

La calabaza es sin duda el símbolo más reconocible de Halloween. Como ya es tradición, muchas familias lo vacían, lo tallan creando ojos, nariz y boca y lo colocan en el alféizar de la ventana con una luz en su interior. Pero después de unos días la calabaza inevitablemente comienza a deteriorarse. Entonces, ¿dónde debería tirarse? Si se trata de una calabaza natural, libre de pegamentos sintéticos, pinturas, purpurinas y otras sustancias, se puede desechar en el contenedor de residuos orgánicos, después de haberla cortado en trozos.

Primero, sin embargo, deberás retirar las velas, luces LED, soportes y accesorios que se utilicen para decorarlo, colocándolos por separado. Y existe otra posibilidad para reducir el desperdicio: la calabaza tallada puede transformarse temporalmente en una comedero para pájaros que visitan el jardín o balcón de su hogar. Lo importante es que no esté podrido ni mohoso y que esté libre de pintura, pegamento u otras decoraciones artificiales. Simplemente córtalo por la mitad, llena el interior con semillas de calabaza o girasol y déjalo en el alféizar de una ventana o asegúralo con cuerdas resistentes, colgándolo en un lugar protegido de la lluvia (y lejos de gatos u otros animales salvajes). Para no olvidar durante días la calabaza deteriorada en el balcón, es posible activar las notificaciones del calendario de recogida Junker, en los municipios donde está disponible el servicio. La aplicación nos recordará la noche anterior cuándo exponer el contenedor de residuos.

@Canva-Junker

El desperdicio que todavía nos asusta (y nos hace caer en picada)

No necesitamos fantasmas ni monstruos que nos hagan palidecer: a veces basta con encontrarse frente a los contenedores de reciclaje con la basura en la mano y sin tener la menor idea de dónde tirarla. Pero, ¿cuáles son los objetos que más a menudo nos vuelven locos? Así lo revelan los datos recopilados por Junker durante los últimos diez años a través de investigaciones realizadas por los usuarios de la aplicación. En primer lugar encontramos plástico y embalaje, con más de 519 mil búsquedas alcanzando el 17% del total de búsquedas. El material más confuso es el poliestirenopero los artículos de plástico rígido que no son envases también son un problema. ¿La razón? Solemos pensar que todo lo fabricado en plástico debe acabar en el mismo contenedor, pero no es así.

ellos siguen papel y cartón, con el 12,8% de las búsquedas en Junker. Aquí la duda se refiere principalmente a objetos sucios o tratados: basta pensar en la caja de pizza, o en el papel de hornear y en los recibos térmicos. En definitiva, sabemos reconocer el papel, pero no siempre sabemos cuándo se puede reciclar.
Y hay una sorpresa: el residuo más buscado en Junker en la última década es la ropa usada. Toda la categoría de ropa y textiles representa el 6,5% de las consultas, lo que demuestra lo poco claro que aún está cómo deshacernos adecuadamente de la ropa y otros textiles que ya no usamos.

Finalmente están los RAEE, residuos electrónicos, que representan el 4,2% de las búsquedas. No son tanto los grandes electrodomésticos los que crean mayor incertidumbre, sino los dispositivos más pequeños. La razón es intuitiva, si lo piensas bien. El frigorífico viejo se desecha una vez cada diez años: infórmate, llama al centro de reciclaje o espera a que recojan el nuevo. Sin embargo, los cargadores, mandos a distancia, afeitadoras eléctricas y otros accesorios suelen acabar olvidados en los cajones, también porque no sabemos dónde llevarlos. Estos datos demuestran que no siempre nos equivocamos porque no queramos separar la recogida de residuos, sino porque en muchos casos las normas son menos intuitivas de lo que parecen. Y es precisamente por eso que tener disponible información clara y específica para cada residuo -como la que proporciona Junker- puede marcar realmente la diferencia y ayudarnos a diferenciar correctamente.

 

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