Todos los días, en las calles de Livornopuedes conocer Francesco Stefaninipara todos señor verde. montando su bicicletacon un carro conectado, recorre barrios, parques y aceras recogiendo residuos abandonados. No un gesto simbólico de vez en cuando, sino una acción concreta y diaria: kilómetros recorridos y kilos de basura recuperado, luego llevado regularmente al desecho. Una elección de vida que Francisco define sin dudar como misión.
Su compromiso nació de manera estructurada durante la pandemiacuando Francesco se encuentra en fondo de despido. En ese difícil periodo decidió transformar su tiempo libre en algo útil: compró online un carrito para bicicletas y empezó a salir todos los días. Desde entonces no ha parado.
Una lucha sin fin contra el despilfarro y la incivilidad
A lo largo de los años, Mister Green ha recopilado toneladas de residuoscolaborando también con asociaciones locales como Recolector de basura Y Reiniciar. Con el tiempo, lo que parecía una iniciativa individual se convirtió en una batalla cívica contra la incivilidad que, sin embargo, parece interminable:
Es decepcionante y frustrante ver tanta descortesía. Creo que tener una ciudad limpia debería ser una satisfacción para todos. Cada uno de nosotros tiene que poner un poco de esfuerzo. Soy solo una persona, pero juntos podemos marcar la diferencia.
Colillas, el enemigo invisible
Entre los residuos más difíciles de eliminar se encuentran colillas de cigarrillosomnipresente y a menudo ignorada. Por este motivo Francisco ha adoptado una herramienta innovadora: «Dashi el cazador de traseros»diseñado y patentado por Saimir Dashi. El señor Green compró doce de ellos, involucrando incluso a los más pequeños. ¿El resultado? En apenas unos minutos recogieron cientos de colillas de cigarrillos.
Educación y futuro: “Pedaleando para brillar”
Desde hace algún tiempo Francesco también ha entrado en el escuelashablando de educación ambiental a niños y adolescentes. Su sueño se llama “Pedalear para brillar”: crear un flota de bicicletas equipadasconfiado a estudiantes, trabajadores socialmente útiles y beneficiarios de apoyo a los ingresos. Porque unas horas a la semana, con el compromiso de muchos, bastarían para cambiar la cara de la ciudad. Mientras tanto, sigue pedaleando:
El esfuerzo es grande, pero al final la satisfacción de haber hecho algo bueno hace que todo valga la pena. Debemos entender que si no protegemos el medio ambiente, tampoco nos protegemos nosotros mismos.