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Un continente en llamas: por qué se multiplicaron los grandes incendios

El fuego avanza sin freno desde Argentina hasta Norteamérica. ¿Quienes son los responsables?

3 de septiembre de 20 . 13:25hs
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Sofía Altuna

Una crisis dentro de otra crisis. Estas semanas las imágenes de fuegos descontrolados se hicieron sitio en los periódicos de toda América Latina entre las cifras de contagios y recuperados de coronavirus.

Y como si fuéramos protagonistas de una distopía, en seguida digerimos estas noticias que en otros tiempos nos hubieran costado leer. Es que, a esta altura del año, ya casi no sorprende seguir encontrando historias de catástrofes que atraviesan el planeta. 

Pero los fuegos no son consecuencia de una sucesión de coincidencias desafortunadas, ¿serán las situaciones extremas parte de la “nueva normalidad”?

Para contestar esta inquietud, desde ACONCAGUA traemos la explicación de por qué se multiplicaron los grandes incendios este año. 

 

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Un continente bajo fuego

En este momento hay incendios ardiendo en diversas partes del mundo. Entre ellos los humedales del Pantanal de Brasil, y las más de 200.000 hectáreas en California.

Estos, por supuesto, se suman a las llamas de Australia de comienzos del año que quemaron 186.000 kilómetros cuadrados de tierra, mataron a 34 personas y afectaron a millones de animales.

En Argentina hay más de 200 mil hectáreas afectadas en diez provincias, todas ellas en distintos estadios. Por ejemplo, según el Servicio Nacional de Manejo de Fuego, mientras que en la mayoría de las localidades de Córdoba los incendios se controlaron, aún hay focos de fuego activo en Salta, San Luis, La Rioja.

Se vieron afectadas además Catamarca, Jujuy, Entre Ríos, Corrientes, Buenos Aires, Tucumán y  Santiago del Estero. 

Los grandes incendios son cada vez más comunes

Aunque el Servicio Nacional de Manejo de Fuego en Argentina reportó que el 95% de los incendios forestales son producidos por intervenciones humanas, este no es el único factor que hace que los incendios sean cada vez más comunes.

“Incrementaron fuertemente los incendios forestales a nivel global este año respecto al pasado. Y se atribuye al cambio climático: en Córdoba hubo 130 días sin lluvias, el Delta está sufriendo una sequía que no se registró en los últimos 50 años, la bajante de los ríos han sido tremendas”, indicó Manuel Jaramillo, Director de Vida Silvestre

95% de los incendios forestales son producidos por intervenciones humanas

Las imágenes de la NASA lo capturan a la perfección: un período prolongado de clima inusualmente cálido y sequía en el sur de Brasil, Paraguay y el norte de Argentina llevó al río Paraná a sus niveles de agua más bajos en décadas. 

La sequía de la cuenca del río complicó el transporte marítimo y contribuyó a un aumento de la actividad de incendios en el delta y alrededores. El fuego llegó a verse desde la ciudad de Rosario. 

Además de la falta de precipitaciones, las temperaturas elevadas, el bajo porcentaje de humedad, las heladas constantes y los vientos fuertes inciden en su propagación.

Por su parte, aunque son las sequías complican el panorama, inevitablemente la mirada gira hacia las intervenciones humanas que originan el fuego. Estas tienen que ver con la preparación de áreas de pastoreo con fuego; fogatas y colillas de cigarrillos mal apagadas y el abandono de tierras. 

“Hay que extremar todas las medidas de prevención para que no se sigan prendiendo focos por negligencia o alguna manera intencional para que esos fuegos no se transformen en incendios”, recomendó Jaramillo.

Los incendios en Córdoba fueron declarados como zona de desastre agropecuario. Foto La Voz.

Los incendios y la crisis climática

Según la ONG Periodistas por el Planeta, a medida que las temperaturas medias aumentan, las condiciones climáticas se están volviendo maduras para los incendios forestales. 

A escala mundial, la duración de la temporada de incendios aumentó 18,7% entre 1979 y 2013. Los investigadores proyectan que la frecuencia de los incendios forestales podría aumentar drásticamente, en particular si las emisiones siguen escalando. Una proyección para 2015 estimó que, para 2050, habrá un 27% más de incendios forestales a nivel mundial que en 2000.

Una proyección para 2015 estimó que para 2050 habrá un 27% más de incendios que en el 2000.

¿Cómo influye el clima en los incendios forestales? Cuando las temperaturas son altas, los árboles absorben grandes cantidades de agua del suelo y la liberan a la atmósfera a través de sus copas. Este proceso seca tanto la vegetación como los suelos, haciéndolos más inflamables. 

[Leé más: Arboterapia: la importancia de abrazar un árbol]

En presencia de altas temperaturas y suficiente viento para proporcionar un suministro constante de oxígeno, toda esta materia orgánica seca que se encuentra en el suelo, el dosel y el subsuelo puede actuar como combustible para los incendios forestales. A medida que el planeta se calienta, las posibilidades de que esto ocurra aumentan.

Carlos Ubaldo Paoli, Investigador Asociado del Instituto Nacional del Agua, explica: “Tenemos gran cantidad de tierras expuestas, con una vegetación que se seca. Y con lluvias escasas en esta zona. Esas son condiciones muy propicias para la propagación de los incendios.”

Estos incendios además implican un grave peligro para la fauna y la flora local. Miles de especies fueron puestas en peligro y se quedaron sin hogar, causando una pérdida de biodiversidad irreparable.

tierra arrasada

Un pequeño foco activo en el Delta con la ciudad de Rosario de fondo

Ley de humedales: un llamado a la acción 

Mientras fuerzas de todo el país combaten sin descanso los incendios, la comisión de Recursos Naturales y Conservaciones del Ambiente Humano de la Cámara de Diputados analiza los nueve proyectos de ley de humedales para que se establezcan presupuestos mínimos para la protección del ambiente.

“Está claro que necesitamos una ley que asegure la conservación y establezca las pautas para el uso sustentable de los humedales y también incentivos para las buenas prácticas y desincentivos para las malas”, señaló Jaramillo.

[Leé más: ¿Por qué los humedales deberían importarnos mucho más?]

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