Antártida, un iceberg de 500 metros arrastra contenedores y miles de litros de diésel al mar: los científicos hacen sonar la alarma

Un enorme iceberg de unos 500 metros se desprendió de la plataforma de hielo de Ekström, en la Antártida, llevándose consigo siete contenedores de la estación de investigación alemana Neumayer III, incluido un tanque que contenía 9.500 litros de diésel ártico.

Un accidente que vuelve a poner de relieve la fragilidad de los ecosistemas polares, pero también los riesgos medioambientales vinculados también a las actividades científicas en las zonas más remotas del planeta.

Parecía un iceberg sucio de la Antártida, pero en cambio era una isla: el descubrimiento en el mar de Weddell que sorprendió a los científicos

El Instituto Alfred Wegener (AWI), el principal centro alemán de investigación sobre el clima y las regiones polares, reconstruyó el incidente y publicó un informe detallado sobre el accidente ocurrido en el mar de Weddell.

La tormenta y el desprendimiento del iceberg

Según AWI, los contenedores habían sido colocados a unos cientos de metros del borde de la plataforma de hielo a la espera de la llegada de un carguero prevista para enero de 2026. En su interior se encontraban materiales, residuos que debían transportarse, equipos técnicos y un depósito de combustible.

En los días anteriores no se habían detectado signos de hundimiento del hielo. Luego, entre el 13 y el 20 de enero, una violenta tormenta con ráfagas de hasta 130 km/h azotó la región antártica. Cuando el personal de la base logró realizar una inspección el 21 de enero, el descubrimiento fue dramático: un iceberg de aproximadamente 500 por 300 metros se había desprendido, llevándose consigo los contenedores.

El intento de recuperación en el mar de Weddell

El iceberg fue descubierto más tarde por el rompehielos alemán. Polaresternque interrumpió sus actividades científicas para llegar a la zona. Mientras tanto, el bloque de hielo ya se había adentrado unos 140 kilómetros en el mar de Weddell. Los buscadores intentaron una compleja operación de recuperación utilizando los helicópteros a bordo. Un equipo logró salvar casi una tonelada de materiales, incluidos algunos bidones que contenían alrededor de 580 litros de diésel, baterías y bombonas de gas.

Iceberg antártico

Pero a medida que aumentó el riesgo de fractura del iceberg, se suspendieron las operaciones para evitar peligros para el personal. El resto de los contenedores quedaron sobre el bloque de hielo a la deriva.

Diésel perdido en el océano

Según los investigadores del AWI, es posible que el iceberg se rompiera posteriormente, provocando que los contenedores se hundieran en el mar Antártico. Y es precisamente la posible liberación del El diésel ártico que más preocupa a los científicos.

De hecho, el informe afirma que el tanque pudo haber resultado dañado durante la caída al mar o haber implosionado mientras descendía hacia el fondo marino. En ambos casos, explican los investigadores, el combustible se habría filtrado al ecosistema marino antártico.

El diésel ártico Es menos pesado que otros combustibles y tiende a evaporarse más rápidamente. Sin embargo, en las gélidas aguas de la Antártida los procesos naturales de degradación bacteriana son mucho más lentos, lo que aumenta el riesgo de que el combustible permanezca en el medio ambiente durante períodos prolongados. Los propios científicos admiten que hoy en día es imposible cuantificar con precisión el impacto real en el ecosistema.

El episodio pone de relieve una cuestión a menudo poco discutida: incluso las actividades científicas en la Antártida conllevan un impacto ambiental y riesgos concretos para uno de los ecosistemas más delicados del planeta.

Tras el accidente, los responsables alemanes anunciaron nuevas medidas de seguridad: en el futuro los contenedores se colocarán al menos a 5 kilómetros del borde de la plataforma de hielo y se realizarán análisis más profundos sobre la estabilidad del hielo en las zonas operativas.

Y mientras el hielo antártico sigue mostrando signos cada vez más evidentes de fragilidad, la imagen de ese iceberg a la deriva con contenedores y combustible sigue siendo el símbolo inquietante de cómo incluso los lugares más remotos de la Tierra ya no son verdaderamente seguros.

AQUÍ está el informe completo de la ATCM.

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